¿Hay vida en el Real Madrid sin Kylian Mbappé?

El once del Madrid que enfrentó al Manchester City. / www.realmadrid.com
El Manchester City desnuda todas las grietas del proyecto de Xabi Alonso en un momento de máxima tensión para el equipo merengue.

El Real Madrid cayó derrotado ante el Manchester City en un duelo que expuso, sin anestesia, su estado febril. No fue una noche para señalar a Xabi Alonso, sino para admitir que el equipo está enfermo, limitado por una plaga de lesiones y sostenido únicamente por fogonazos de orgullo. Los errores puntuales de Jude Bellingham y Antonio Rüdiger fueron la dentellada final en un partido que se sostuvo más por resistencia que por fútbol. Con Kylan Mbappé fuera de combate, el Madrid perdió casi toda su capacidad de intimidación.

Aun así, el equipo compitió. Y eso, en medio del caos, tiene valor. Una vez más Thibaut Courtois volvió a levantar muros imposibles, Bellingham trató de gobernar desde el dolor y Valverde se multiplicó en un duelo desigual contra Doku. El Bernabéu pidió una reacción y la encontró en forma de esfuerzo colectivo, en una convicción mínima pero suficiente para evitar el derrumbe total. Xabi no ganó el partido, pero ganó tiempo. Y en este momento, tiempo es oxígeno.

Sin continuidad, sin solidez y con demasiados momentos de fragilidad, el Madrid avanza sobre una cuerda que cruje. La sensación general es que cada partido es una prueba de supervivencia. La ausencia de Mbappé —autor del 57% de los goles del equipo— se notó en cada aproximación, en cada intento de ruptura, en cada balón suelto que nadie atacó. El equipo se ha quedado sin detonador, sin ese jugador que cambia el destino de un partido con un solo gesto.

Doku convirtió el costado derecho en un tormento

La actuación del belga dejó claro las razones que invitan a pensar que es uno de los mejores extremos, o al menos de los más habilidosos de la actualidad. Su vértigo redujo al Madrid a la defensa más primaria, con Fede Valverde tratando de apagar incendios que aparecían de tres en tres. Fue un duelo cruel entre un especialista del regate y un mediocampista obligado a disfrazarse de lateral.

Este martes más que nunca los merengues sintieron la baja del lesionado Dani Carvajal. Sin el experimentado jugador español, el equipo es menos sólido defensivamente y eso se nota a leguas por mucho que el uruguayo haga su mejor esfuerzo en una posición en la que no se siente cómodo. 

Sin embargo, Courtois mantuvo vivo al equipo con cuatro paradas que desafían la lógica: reflejos de gigante, mano eterna, instinto de campeón. El belga evitó una derrota mayor y sostuvo una imagen que hoy es casi patrimonio del club.

¿Presenciamos la resurrección? 

En medio de la penumbra apareció una chispa: Rodrygo. El brasileño volvió a encontrarse con el gol después de nueve meses y lo hizo con una actuación que recordó por qué es un jugador capaz de marcar diferencias. Su tanto, sus desbordes y su entrega fueron un recordatorio de su talento en una noche en la que todas las miradas apuntaban al ausente Mbappé. Fue su reivindicación personal, un destello de esperanza en un escenario adverso.

Sin embargo, ni siquiera esa luz alcanzó para ocultar la realidad: el Madrid atraviesa un momento lleno de dudas y cicatrices. El Manchester City de Pep Guardiola impuso su autoridad y el balance colectivo es doloroso: LaLiga acumula un pobre 1-9 frente a la Premier en esta Champions. El contraste es evidente: el poder económico y la jerarquía futbolística se imponen, dejando claro que hoy los millones y la estructura pesan más que la tradición. @mundiario