Manchester United 1-1 Wolverhampton: el futuro de Amorim en duda tras un nuevo tropiezo

Rúben Amorim, técnico el Manchester United. / Instagram: manutd
En Old Trafford, el equipo del técnico lusitano volvió a vivir una decepcionante

El 2025 del Manchester United se cerró como se había vivido: con desconcierto, tedio y una preocupante falta de alma. Ante el colista, un rival con aroma a récord negativo, el United fue incapaz de imponerse. Ni contexto ni escenario sirvieron de excusa. El empate fue tan lógico como doloroso.

El partido se movió en la mediocridad compartida. Los locales, espesos y sin chispa, parecían competir consigo mismos. El Wolves empezó a creer al ver la fragilidad rival. El gol llegó casi por accidente, tras una acción aislada que terminó beneficiando a Joshua Zirkzee, más por fortuna que por colmillo.

Ni con ventaja reaccionó el United. El letargo siguió intacto y el castigo no tardó en aparecer. En un córner mal defendido, David Zirkzee prolongó sin querer y Krejci firmó el empate. Un reflejo perfecto del caos estructural que vive el equipo.

La segunda parte fue un catálogo de impotencia. Alguna acción aislada, un par de errores grotescos y poco más. Ni los intentos de Rúben Amorim desde la banda ni el paso de los minutos activaron a un equipo sin respuestas. Old Trafford pasó del murmullo al hastío.

Al final, la sonrisa fue para el Wolves. Un empate que para ellos vale como un tesoro y que, en cambio, se siente como una condena para el Manchester United. El conjunto de Old Trafford despide el año reflejado en su peor imagen, atrapado en la incertidumbre de si Amorim es realmente el líder capaz de sostener un proyecto que se desmorona por todos lados. Lo más inquietante no es el marcador, sino la sensación de resignación: ya no duele tanto, y quizá ese sea el síntoma más grave. @mundiario