Malas noticias golpean la tranquilidad del Celta de Vigo
El fútbol también se mide en silencios médicos. Pablo Durán abandonó entre lágrimas el duelo ante el RCD Mallorca y Balaídos temió lo peor. La imagen, más emocional que clínica, disparó las alarmas en un equipo que vive al filo en cada jornada. Sin embargo, el diagnóstico final rebaja la tragedia: esguince en el ligamento lateral interno de la rodilla izquierda.
La baja será de aproximadamente dos semanas. Un alivio relativo para el Celta de Vigo, que pierde a un recurso ofensivo útil en un tramo exigente del calendario. No habrá cirugía ni larga rehabilitación, pero sí una ausencia que obliga a reajustar automatismos y jerarquías en la parcela ofensiva.
Durán se perderá los compromisos ligueros ante el Girona FC y el Real Madrid, además de la vuelta europea frente al PAOK FC. Tres citas que definen ambiciones domésticas y continentales. El margen de error se reduce y la plantilla deberá responder sin uno de sus perfiles más dinámicos.
No es la primera vez que el curso le exige resistencia. Marca recuerda que ya sufrió una lesión en el hombro en el Santiago Bernabéu, pero aun así suma 27 partidos, cinco goles y dos asistencias en 1.317 minutos. Sus números no son estratosféricos, pero sí relevantes en un engranaje que necesita profundidad y movilidad.
El parte médico tranquiliza, pero el contexto competitivo no concede tregua. El Celta respira aliviado, aunque sabe que cada baja altera el equilibrio. Durán volverá pronto, pero en este tramo cada punto pesa como una final y cada ausencia redefine el plan. @mundiario