Una leyenda del Liverpool ya no ve a Salah como intocable: ¿estamos en presencia del fin del faraón?

Salah y Alexis Mac Allistercelebrando el triunfo del Liverpool en Etihad. / @lfc
Uno de los grandes futbolistas de los últimos años de la Premier no atraviesa su mejor momento. El bajón del egipcio comienza a ser preocupante.

Malos tiempos corren en Anfield Road. El trono de Mohamed Salah empieza a tambalearse. La estrella egipcia, que durante años fue sinónimo de gol, desequilibrio y liderazgo, atraviesa una crisis que ha encendido las alarmas en el Liverpool. De ser el intocable de Jürgen Klopp pasó a convertirse en el foco de las críticas de la mano de Arne Slot.

El bajón es tan visible que hasta los viejos guardianes del escudo levantan la voz. Jamie Carragher, siempre directo y sin filtros, fue contundente en el pódcast de Gary Neville: “Salah no debería ser titular todas las semanas. Debería jugar en casa, sí, pero fuera, en este estado de forma, no aporta lo suficiente.” Un golpe durísimo para quien hasta hace poco era una de las figuras más reconocibles de la Premier League. 

Las cifras avalan el argumento. Solo dos goles —uno de penalti— y dos asistencias en los primeros ocho partidos. Una sequía que duele, especialmente si tenemos en cuenta que otras dos figuras recién llegadas, Alexander Isak y Florian Wirtz, no terminan de despegar, ofreciendo más dudas que certezas con sus respectivos bajos rendimientos en la cancha.

Carragher lo resumió con frialdad británica: “Salah en Anfield todavía puede marcar diferencias, porque allí el Liverpool domina y juega más cerca del área rival. Pero fuera de casa, cuando hay que ayudar al lateral, su rendimiento cae en picado.” Es la sentencia de un ídolo hacia otro, el reflejo de un cambio de era.

No es solo un problema de goles

La comparación con su registro de 29 tantos la temporada pasada es evidente; sin embargo, lo más preocupante de todo es la pérdida de chispa y precisión que definían su fútbol. Salah falla lo que antes era rutina, llega tarde a los duelos, ya no desborda ni intimida como antes. El Liverpool, que vive de la electricidad en ataque, nota cada chispa apagada.

Salah parece desconectado, como si el juego le pasara por delante. Y aunque Slote  ha tratado de protegerlo públicamente, dentro del vestuario se empieza a asumir que el egipcio ya no tiene la misma influencia en los partidos.

Parece que los años no pasan en vano, y estamos en presencia del declive de un crack que despertaba admiración y devoción por su juego. Y eso, en un club que vive del vértigo y la exigencia, siempre termina teniendo consecuencias. @mundiario