La victoria del tenista Rafa Nadal, un ejemplo de esfuerzo y tenacidad, une a una España rota

El ejemplo del triunfo deportivo de Rafa Nadal en Roland Garros sirve para alentar a una sociedad en crisis mostrando el esfuerzo personal como único responsable del éxito profesional.
La victoria del tenista Rafa Nadal, un ejemplo de esfuerzo y tenacidad, une a una España rota

A veces, todo el dolor y toda la alegría se funden para mezclar todas las lágrimas con toda la felicidad, y es ello el resultado de la vida que vivimos, expresada simplemente a través de la emoción. El triunfo, la derrota, dos caras quizá de una moneda bien distinta. La posibilidad de ver cumplido un sueño, o recoger sus pedazos, cuando vemos que se van rompiendo uno a uno, y no hay quien te sostenga para seguir soñando o poder cumplir con lo soñado.

Cada mañana nos encontramos el mismo panorama nacional, el paro, los casos de corrupción, las cifras multimillonarias con que se prejubilan quienes han estafado a miles de ciudadanos, empresas que se ven obligadas a cerrar, y mientras sufrimos tales despropósitos, aparece la victoria del tenista Rafa Nadal, que como ejemplo de esfuerzo y tenacidad une a una España rota con titulares destacando la fuerza de los españoles que saben sacrificarse y luchar, y de ese modo se nos permite intuir la acción individual como único argumento para los que sufren, siendo así de competencia personal e intransferible lo que te ocurra.

Estamos tan acostumbrados a atender los problemas de los demás desde la perspectiva del acomodado, que si a alguien le va mal, resolvemos que es porque algo no hizo como debía, o no ha sabido seleccionar sus oportunidades.

El tema es que hay personas dentro de nuestra sociedad que no tienen capacidad para elegir o simplemente se la han robado, porque no hay culpables directos, el engranaje está tan bien argumentado que las consecuencias pasan siempre por el filtro de la responsabilidad personal. De esta forma nadie tiene la obligación de responder, somos nuestra propia enfermedad, un virus que se cuela y te anula en todos los sentidos, cuando no te queda la posibilidad de tirar de oficio, y el mundo se acaba llevándote con él, por no haber hecho las cosas bien.

Me parecen muy interesantes todas esas propuestas que animan a la gente a no perder la esperanza, a crear su propio empleo, incluso a invertir en bolsa… en definitiva, a ser emprendedores en una piscina llena de tiburones donde no te preguntan siquiera si sabes nadar.

La prensa, así como algunos analistas en economía, llevan durante mucho tiempo utilizando este tipo de mensajes para animar a la desesperación, introduciendo esa idea tan neoliberal que acompaña al emprendedor dentro de la cultura del esfuerzo, donde el Estado no tiene que aparecer para ayudar, de esta forma vamos destapando el ejemplo de los triunfadores para que los demás espabilen, pero hay que recordar que en el camino del triunfo no todos cuentan con las mismas oportunidades, y mucho menos patrocinadores, refiriéndome a todos esos deportistas que no encuentran apoyo, que tienen que tirar de los ahorros de sus padres para poder entrenar, quienes tienen que hacerlo hasta en el pasillo de su casa, auténticos héroes olvidados y que deberíamos de rescatar. Emprendedores de una carrera de fondo pero "sin fondos" y de esfuerzo ilimitado que nadie apoya.

La victoria del tenista Rafa Nadal, un ejemplo de esfuerzo y tenacidad, une a una España rota
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