Karim Benzema, el perdedor talentoso

Karim Benzema, jugador del Real Madrid. / Oficial Real Madrid
Karim Benzema, jugador del Real Madrid. / Oficial Real Madrid
El francés es el protegido de los eruditos del deporte, quienes parecen no reparar en que al final de cuentas, Benzema no sirve para ganar.
Karim Benzema, el perdedor talentoso

Una de las razones por las que nunca me gustó Game of Thrones fue porque la trama era un desesperante círculo que cautivaba por momentos, pero de repente se volvía aburrido. Es decir, pasaban tal vez tres capítulos sin mayor sobresalto hasta que en el cuarto pasaba algo emocionante (probablemente moría algún personaje) y después de eso, tres episodios más de aburrimiento. Y esa es la misma razón por la que muchos no aguantan a Karim Benzema.

El delantero del Real Madrid, de acuerdo a los gurús del análisis futbolístico, es una exquisitez a la altura de la Venus del Nilo, La Piedad de Miguel Ángel y una estrofa de Pablo Neruda. Si bien sería tonto dudar de su talento, que por algo lleva el tiempo que lleva en el Madrid, lo cierto es que Benzema es tal y como Game of Thrones, un jugador que es capaz de encadenar tres o cuatro partidos malos para toparse con una buena noche al quinto día, marcar algún gol, dejar alguna otra asistencia y, rematando, alguna buena jugada individual que levante de sus asientos a sus defensores. Luego de eso, vuelve a darse licencia para no hacer nada durante otros tres o cuatro partidos y así se la pasa siempre. Como observación, esas buenas noches son usualmente contra equipos de poca alcurnia, pues en los Clásicos, eliminatorias de Champions y demás partidos de alto voltaje quienes dan la cara, o quienes empujan al equipo a la victoria son otros. 

Que sí, que fue el goleador del equipo el año pasado y que fue el único del ataque que dio un paso al frente tras la inexplicable salida de Cristiano Ronaldo, pero eso no ha servido de mayor cosa más que para una liga, la cual se ganó principalmente por el estupendo cierre de temporada de Thibaut Curtois. De Benzema tuvimos noticias solamente contra el Atlético de Madrid, por lo demás, goles a equipos a los que también le marcan los delanteros del Getafe, que ya es decir. El delantero, aunque muchos se nieguen a reconocerlo, no es un jugador para ganar títulos. Se entiende que su cualidad no sea golear, pero es que parece entonces que su talento de desmarcarse, generar espacios y hacer jugar a los demás cuenta solamente en ocasiones que, si no fuera porque hay tres puntitos en juego, bien podría calificarse de intrascendentes. Al momento de la verdad, queda demostrado ya, no es alguien que levante del asiento a los aficionados cuando toca el balón.

Así, los súper movimientos de Benzema, los mismos que por alguna razón parece que ningún delantero nunca había hecho en la historia, sirven para hacer bulto, pero no para definir una eliminatoria de Champions, ni para ganar Clásicos, ni para nada de lo que se espera que alcance un equipo grande. El francés no está para ganar partidos, que esos se ganan con goles y asistencias, ya saben, justamente las que a él se le perdona que no haga.

Tal y como pasa con Game of Thrones, Karima vive jugando en círculos y ahí se mantiene, bloqueando la llegada de algún delantero letal y contundente, de esos que marcan las diferencias. Pero bueno, quienes le defienden no lo entenderán porque para ellos en el fútbol se brilla moviéndose y pasándola a los costados. La portería queda para alguien más, como para el pobre Vinicius, quien se come críticas que debería comerse Benzema, o Ramos, quien sí marca la diferencia cuando está en el campo.

Karim Benzema, el perdedor talentoso
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