Jonathan Milan rompe la sequía de Italia con su primer triunfo en el Tour
Jonathan Milan no solo levantó los brazos en Rennes, también levantó el ánimo de todo un país. El velocista italiano, un coloso de 1,94 metros, firmó su primera victoria en el Tour de Francia y acabó con seis años de sequía para Italia. Desde aquel triunfo de Nibali en 2019 no se escuchaba el himno en una meta. Este sábado, el Gigante Verde se encargó de ponerle fin a la espera.
La etapa, catalogada en teoría como "de transición", fue cualquier cosa menos relajada. En el Tour no se regala ni el aire, y la jornada acumuló caídas, retiradas y una media que rozó los 48 km/h en su tercera hora. La escapada tuvo sello francés con Burgaudeau y Vercher, pero nunca gozó de margen real. El pelotón mantuvo la cuerda tensa con Milan relamiéndose ya en el esprint intermedio.
El final fue para él. Milan tomó la cabeza, se lanzó con la autoridad de quien se sabe el más fuerte y nadie pudo siquiera discutirle la victoria. Van Aert fue segundo, Groves tercero. Merlier, gran rival, no pudo ni presentarse tras una avería. Y así, sin titubeos, el italiano selló el maillot verde, que pasa a ser suyo por derecho. Pogacar puede quedarse con el amarillo; el verde ya tiene dueño.
No fue solo un triunfo individual. Fue un guiño al pasado glorioso del ciclismo italiano, que hace tiempo buscaba referentes nuevos. Milan no es solo una mole que empuja vatios: es un talento táctico, un rodador técnico y, sobre todo, un corredor que no se arruga cuando hay que asomar la cara en la recta final. Tiene 24 años y el futuro por delante. A partir de hoy, también tiene historia.
Y si el Tour tiene algo claro, es que ningún maillot se gana por casualidad. El verde se pelea cada día, se acarrea con sufrimiento y se defiende con piernas. Jonathan Milan ya lo ha entendido. Ahora falta que los demás entiendan que este coloso ha llegado para quedarse. @mundiario