Italia se aferra a su mística y elimina a España en los octavos de final

La azurra le dio un repaso táctico a la roja y le ganó con goles de Chiellini y Pellé. Buffon, de lejos, el mejor de su equipo. 

Italia se aferra a su mística y elimina a España en los octavos de final

Alemania cambió su histórica potencia física por el buen trato de balón. Francia cambio su histórico buen trato de balón por lo que sea que hacen ahora. Las grandes selecciones entienden que nuevos tiempos arrastran intrínsecamente nuevos cambios. Italia no. Italia llegó a esta Eurocopa subestimada por sus aficionados y por su propia prensa, pero se aferró a su mística, a su leyenda, al estilo que les llena el pecho de orgullo para darle un auténtico baño de estrategia a la España de Vicente del Bosque en el Parque de los Príncipes y se metió por la puerta grande a los cuartos de final.

Del Bosque apostó por la misma oncena que jugó en toda la fase de grupos, incluida la defensa, que a la retina del entrenador le importó poco que Perisic, Rakitic y Brozovic les pasaran por encima en el último partido contra Croacia. Italia regresó a los titulares tras haberles dado descanso contra Irlanda y el equipo se desenvolvió futbolísticamente como si nunca hubieran parado y físicamente como si hubieran recién despertado de una larga hibernación. Así, el encuentro empezó con los italianos presionando a partir del medio campo, desplegando músculos por medio de de Rossi, y con Chiellini, Barzagli, Bonucci y de Sciglio metiéndose al bolsillo a Iniesta, Silva, Morata y Nolito, de quien no se recibió ninguna noticia. 

Ante la evidente superioridad física y táctica de los transalpinos, lo único que quedaba era que tradujeran la misma en oportunidades en el marco rival. Dos cabezazos casi consecutivos al inicio del partido tuvieron que ser repelidos por David de Gea, que parecía ser el único de la zona baja que estaba enterado de lo que estaba pasando en el partido. Pasada media hora, puntualmente en el 32', Ramos cometió una de esas faltas inexplicables que tanto le gustan, con Pellé de espaldas a la portería y rodeado por dos españoles. Si bien para estas ocasiones ya no se prestan los guantes de Pirlo, Totti o del Piero, a Italia le queda todavía la suerte, que a veces parece asemejarse a su amante incondicional. El disparo directo de la falta fue salvado por el meta del Manchester United, pero en el rebote no acudió nadie a su auxilio más que Piqué, que contempló en primera fila cómo Chiellini la empujaba y marcaba el primero. El marcador y España no se moverían en el resto de la primera mitad.

Para el segundo tiempo, del Bosque mandó a Aritz Aduriz por Nolito. El delantero de Bilbao fue el elegido para chocar con la BBC y de Sciglio, imponentes e impasables, por lo que la apuesta era intentar superarles por alto. La apuesta no funcionó y de hecho Aduriz se retiró a los casi 35 minutos de la segunda parte por una lesión en el hombro y dejó su lugar a Pedro Rodríguez, que entró a justificar por qué no va a la selección a otra cosa que a ser suplente. Pero a pesar del poco peso de sus delanteros, España se las ingenió para inquietar a Italia.

Iniesta y Piqué probaron con remates de media distancia, los cuales exigieron al legendario arquero de la Juventus. Mientras España se desesperaba, Italia disfrutaba del partido. La selección azul disfruta la adversidad, la saborea, la abraza y la besa con la misma pasión que uno abraza y besa al primer y único amor. Ya sin las figuras del pasado inmediato como Maldini, Cannavaro, Nesta, Pirlo, Totti, Toni, del Piero, Inzaghi y otras tantas más, el equipo de Antonio Conte no renuncia a su mística de ser más peligrosos cuando nadie confía en ellos. 

Unidos los unos a los otros, Italia, de manera inexplicable, siempre tuvo superioridad numérica tanto en ataque como en defensa. España no supo cómo resolver con talento lo que el equipo transalpino construía con corazón. Un soberbio caño de de Rossi a Iniesta ilustró a la perfección el partido. La fuerza se impuso a la magia. 

Sobre la hora un contragolpe de Italia aterrizaba en pies de Mattia de Sciglio, quien remató a quemarropa ante de Gea, que volvió a dejar un rebote que tomó Pellé y no hizo más que empujarla para el segundo gol. Los italianos explotaron mientras España se ilustraba en la cara larga de su entrenador. Se terminó la era del tiki-taka, la de un ciclo que llevó a los españoles a ser campeones de todo. Italia demostró que nunca dejará de ser ella misma y ya piensa en su próximo partido, el de cuartos de final, en el que les espera el que es su equipo favorito: Alemania.

Twitter: @hmorales_gt

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