(In)Estabilidad en la RFEF
La confirmación de Pedro Rocha como nuevo presidente de la Real Federación Española (RFEF) no ha cogido a nadie por sorpresa, debido al gran apoyo que ha recibido de la mayoría de los asambleístas, con un total de 107 avales.
La proclamación del actual presidente llega con el extremeño imputado en la Operación Brody, que investiga una presunta trama de corrupción en los negocios, administración desleal y pertenencia a organización criminal en el seno de la propia federación. Si esto no fuese suficiente, el mismo Rocha tiene también un expediente abierto por parte del Tribunal Administrativo del Deporte (TAD), por haberse extralimitado en sus funciones como antiguo presidente de la comisión gestora.
Cualquiera en su sano juicio abogaría por no poner a este señor al frente de una de las organizaciones deportivas más importantes de España, pero además la jurisprudencia en el deporte va todavía más lenta que la normativa y son varios los estamentos y organizaciones que están metidas en el medio, sin comentar que todos y cada uno de los asambleístas deberían estar al tanto de las imputaciones de los que se presentan al cargo.
Otro de los problemas que surge en todo este entuerto es la "jurisdicción" de cada uno a la hora de tomar decisiones. Mientras el Consejo Superior de Deportes (CSD) anunció la creación de una comisión para supervisar todo el funcionamiento del ente federativo y el gobierno español sopesaba la intervención de la federación, la FIFA y la UEFA han avisado de antemano de las consecuencias que podría traer una intervención clara y directa de la RFEF.
Esta rocambolesca situación llevará a presidente y comisión gestora a tener que intentar adaptarse a una nueva convivencia muy complicada y con muchas incógnitas. El duelo de jerarquías parece bastante claro, teniendo en cuenta que la nueva comisión tendrá superioridad respecto al presidente electo, limitando sus funciones a la mera administración de la entidad, con el objetivo de corregir la grave situación que atraviesa la federación e intentar que la entidad pueda iniciar una nueva etapa de regeneración bajo un clima de estabilidad institucional.
La primera piedra en el camino se encuentra esta misma semana, donde el CSD podría decidir la suspensión provisional de Rocha apenas una semana después del nombramiento. Si esto no sucediese, al actual presidente se le ha pedido adoptar un perfil bajo y que sean algunos de los miembros de la comisión quienes den más la cara. Todo esto ante la atenta mirada de FIFA y UEFA, muy poco amigas de las injerencias y avisando de que tomarán cartas en el asunto si ven cualquier atisbo de intervención en la Real Federación Española. @mundiario