Guerra total antes de la final de la Copa del Rey

Imagen referencial de un árbitro. / Pixabay
De Burgos y González Fuertes, en el ojo del huracán tras las críticas del Madrid. El club evalúa pedir a la Rfef un cambio del equipo de árbitros.

La final de la Copa del Rey entre el Real Madrid y el Barcelona se juega este sábado en La Cartuja, pero el partido ya se está disputando fuera del césped. La tensión ha estallado entre el club blanco y el estamento arbitral, con una escalada sin precedentes en las últimas horas. Las declaraciones de los árbitros designados han encendido aún más los ánimos.

Ricardo de Burgos Bengoetxea, visiblemente emocionado, denunció el acoso que sufre su familia por las críticas recibidas, en especial desde Real Madrid TV. “Mi hijo sufre en el colegio por lo que dicen de mí”, expresó entre lágrimas. Su testimonio ha humanizado un conflicto que ya había traspasado la barrera del respeto.

Pablo González Fuertes, árbitro de VAR para la final, tampoco se quedó corto. Amenazó con “medidas históricas” por la campaña de desprestigio que, según él, sufre el colectivo arbitral. Entre líneas, incluso dejó caer la palabra “huelga”. La unidad entre los colegiados es total y piden una respuesta institucional inmediata

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Desde Valdebebas, la reacción ha sido contundente. Tanto Marca como As, aseguran que el Real Madrid valora solicitar a la Federación la sustitución de los árbitros asignados para el encuentro, al considerar que sus palabras comprometen la imparcialidad del duelo. Los ataques de Real Madrid TV a los colegiados y al propio Medina Cantalejo alimentan un clima de crispación insostenible.

Este ambiente de guerra abierta llega en el peor momento: a horas de una final que debería ser una fiesta del fútbol español. En vez de eso, el foco está en una batalla institucional donde se mezclan emociones, intereses y sospechas. Una tormenta perfecta que amenaza con ensuciar aún más la imagen del arbitraje nacional. @mundiario