Guardiola no encuentra la fórmula para que el City levante cabeza

Pep Guardiola, técnico del City / Instagram: pepteam
El Tottenham vence 0-2 con autoridad y confirma ser la pesadilla de Pep en la Premier League.

Los fantasmas vuelven a rondar el Etihad. El Manchester City sufrió su primera derrota de la temporada en casa frente al Tottenham, un rival que ya se había convertido en su verdugo la pasada campaña. Esta vez, el cuadro de Pep Guardiola se topó con un planteamiento perfecto de Thomas Frank y con un Vicario imbatible bajo palos, capaz de desquiciar a los locales con intervenciones decisivas.

El City, pese a arrancar con ímpetu y generar ocasiones claras en los pies de Omar Marmoush, chocó una y otra vez contra la solidez defensiva de los Spurs. Fue entonces cuando los londinenses aplicaron la receta que ya les dio frutos en la Supercopa ante el PSG: presión alta y velocidad en los contragolpes. Así llegó el 0-1, tras una acción fulminante en la que Richarlison asistió a Brennan Johnson, que definió con sangre fría.

La estocada final se produjo en el descuento, en un error grosero de Trafford que desató la desesperación de la grada. El joven portero comprometió a Rúben Dias y Pape Mata Sarr robó el balón para habilitar a Richarlison, quien cedió a Palhinha para marcar el 0-2 con un disparo potente. El Etihad quedó helado, recordando aquellas derrotas que marcaron la temporada en blanco del curso pasado.

Guardiola trató de agitar a su equipo en el complemento con los ingresos de Rodri, Doku y Bernardo Silva, pero el cuadro sky blue nunca encontró el camino. Más preocupante que la derrota fue la sensación de impotencia, con un estadio que empezó a vaciarse mucho antes del pitazo final. La confianza en Trafford quedó tocada y el debate por un portero de garantías vuelve a estar sobre la mesa.

En contraste, el Tottenham celebró una victoria que refuerza el proyecto de Thomas Frank. Dos triunfos en dos jornadas, solidez en defensa y pegada en momentos clave hacen pensar que este equipo puede dar un golpe en la mesa en la Premier. El Etihad, convertido en un escenario hostil para Guardiola, volvió a ser testigo de un Tottenham que ya no solo es incómodo: es la bestia negra que hiere al campeón. @mundiario