La grandiosa era Zidane nace con una demostración de honestidad de Cristiano Ronaldo

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Cristiano lucha por un balón.

Zidane se estrena en el banquillo del Madrid con una victoria que lo confirma, a ojos de los 'expertos', como uno de los mejores entrenadores de la historia.

La grandiosa era Zidane nace con una demostración de honestidad de Cristiano Ronaldo

Salió el Madrid al Bernabéu ayer con la necesidad de vencer al Deportivo de la Coruña tras la victoria, con hattrick de Messi incluido del Barcelona ante el Granada, justo antes de que el argentino pase por Suiza a recoger el Balón de Oro que ya le tienen envuelto para regalo, pese a que el que en realidad se lo merece es Cristiano, que le marcó cinco goles al Espanyol.

Ovación a Zidane que se estrenaba como primer entrenador del equipo blanco tras deponer a la manera romana a su antiguo colega en el puesto. Gran gesto del Real Madrid con Rafa Benítez al principio del partido. El club blanco tras presentar los trofeos ganados el año pasado, puso los altavoces a todo trapo con el himno funerario compuesto para 'la décima' para que esta vez sonara en honor 'al décimo' entrenador destituido por Florentino Pérez. Tampoco podía faltó el minuto de silencio recordando respetuosamente a la persona del ya ex-entrenador blanco. Tampoco faltó el homenaje del nuevo mister que puso en liza prácticamente al mismo doce que habría puesto Rafa 'el Breve' con un planteamiento táctico similar que pudo haber ayudado a identificar a los jugadores que le habían hecho la cama al anterior entrenador, si hubieran tenido rival.

El madridismo aborregado ya se conforma con un simple chasquido de dedos del Visir de Chamartín. 

Decía Nietzsche que los esclavos inventan una moral que haga llevadera su condición y consideran buena la obediencia porque tienen que obedecer y el orgullo malo porque se opone a lo obediencia. Viene esto a colación ya que, pese a los cuentos de la Lechera que han encabezado portadas y cubierto decenas de horas de radio y basura televisiva, reavivando la apagada llama de un madridismo cada vez más aborregado y esclavo de los delirios de un presidente infinito, la mano de Zidane se notó lo mismo que la mía. Sin embargo, Florentino con un chasquido de dedos y 5 millones de euros, ha devuelto por undécima vez consecutiva al madridista al redil, sin ni siquiera innovar en las formas. Y a ellos les parece bien, quizá porque al Visir le importa poco su opinión, y en esta novela, el superhombre es él.

Y digo que la mano de Zidane se notó poco porque en parte porque nadie, por muy endiosado y sobrevalorado que esté, cambia nada en dos días, y en parte porque el Deportivo en casa no es rival para dar la medida. Ganaron los blancos 5-0 con Zidane, del mismo modo que ganaron 9-0 al Malmö con Benítez, con un poquito - muy poquito - más de presión adelantada, y las líneas ligeramente más juntas que lo que acostumbraba. Nada del otro mundo, pese a que la prensa ya ponga a Zidane a la altura de los más grandes. De hecho no se descarta que mañana, Florentino en persona, le entregue el premio al mejor entrenador de 2015.

Cristiano Ronaldo jugó igual - de mal - con Zidane que cuando lo hacía a las órdenes de Benítez. 

Y aunque pocas conclusiones se pueden sacar del partido de ayer con respecto al comportamiento del doce de Zidane, debemos destacar en especial la honestidad de dos jugadores blancos: la del árbitro, que como siempre cumplió el guión prestablecido y ejecutó a la perfección al equipo rival cuándo más molestaba, esta vez dando validez a un gol de Benzema, cuándo Bale estorbaba en posición irregular al portero, además de comerse dos penalties por manos en el área; y la de Cristiano Ronaldo, al que nadie puede acusar de hacer la cama a Benítez tras ver el partido de ayer. Mister Portugal se comportó exactamente con Zidane que como lo hacía con Benítez: falló todo lo que no es empujar - y lo que es empujar también -, se quejó constantemente de todo lo que pasaba en el campo, se lanzó un par de veces a tierra como si le hubieran disparado, completo cero regates y sobre todo se marchó cabreado como una mona después de ganar el partido, desconocemos si con destino a Zurich para presenciar en primera fila la entrega del Balón de Oro a Messi o para coger su jet privado a Marrakech.

Pese a la renovada ilusión infundida al madridismo por un entrenador cuyo curriculum es un descenso en un año a la plantilla con más presupuesto de la categoría, poco ha cambiado: el Madrid sigue tercero en la liga de dos, siguen jugando con doce, Ramos sigue siendo la cama que todos buscan, y Florentino se la sigue jugando al madridismo más apocado y pusilánime de la historia utilizando a la basura de la prensa deportiva. En fin, que la vida sigue igual. @SirDanielC

>Este artículo también ha sido publicado en la web del autor http://www.bloggol.es

 

 

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