Sin el gol de Haaland no hay paraíso para Guardiola en la Premier
El Manchester City se derrumbó cuando menos debía. En un St James’ Park encendido, el campeón inglés pagó caro su falta de puntería y se inclinó por 2-1 ante un Newcastle que jugó con el corazón en la boca y encontró en Barnes a su héroe inesperado.
El inicio prometía para los de Guardiola, que generaron peligro desde el primer minuto, pero la pólvora mojada de Haaland marcó un destino cruel. El noruego, con todo para arribar a los 100 goles de por vida en la Premier, precisamente en el templo donde Alan Shearer —máximo goleador histórico del torneo— construyó su leyenda, terminó marchándose sin premio.
La primera parte fue un intercambio de golpes frenético. Donnarumma regaló un balón y, acto seguido, salvó al City; Haaland picó elegante por encima de Pope, pero el balón no quiso entrar; Woltemade falló dos clarísimas y Barnes desperdició un par más.
El City reclamó dos penaltis en apenas cuatro minutos, pero el VAR cerró la puerta: ni la patada de Schär a Foden ni el brazo de Thiaw fueron considerados punibles. El duelo era un volcán, pero sin erupción.
El segundo tiempo desató la tormenta.
El Newcastle salió más fuerte y, pasada la hora, Barnes abrió la lata con un disparo seco desde la frontal que hizo temblar St James’ Park. La fiesta duró poco: apenas cinco minutos después, Dias cazó un balón suelto en un córner y empató el partido.
El City parecía volver a respirar… pero solo por unos segundos. En la acción siguiente, Guimaraes cabeceó al poste y Barnes, oportuno y letal, empujó el rebote para completar su doblete. El VAR revisó el fuera de juego: la manga de Dias habilitaba al brasileño. Gol legal. Golazo emocional.
A partir de ahí, el City se apagó. Guardiola movió fichas, pero no consiguió encender al equipo. El Newcastle defendió con alma, St James’ Park rugió como en los días grandes, y los celestes cayeron sin capacidad de reacción. El golpe es tremendo: no solo pierde tres puntos, sino que le abre al Arsenal la puerta para escaparse en la cima si supera al Tottenham.
Sin el gol de Haaland, ¿qué queda?
En doce jornadas de la Premier League, el Manchester City ya acumula cuatro derrotas. Lo llamativo es que en tres de ellas el “vikingo” noruego no vio puerta; la última, antes de este revés contra el Newcastle, fue frente al Aston Villa de Unai Emery.
Sin duda, el conjunto dirigido por Pep Guardiola necesita la producción goleadora de Haaland tanto como la humanidad necesita el agua. El delantero noruego, único en su especie, amenaza con romper todas las estadísticas anotadoras del campeonato inglés. El técnico catalán tendrá que encontrar la fórmula para que su equipo recupere el camino de la victoria incluso cuando su máxima estrella se marche en blanco. @mundiario