Gilsanz: el optimista incansable que sostiene al Deportivo con lo poco que tiene
Óscar Gilsanz no se rinde. Mientras otros se escudan en excusas, él sigue remando contra la corriente en un Deportivo que avanza con más corazón que herramientas. Su discurso, siempre realista, pero esperanzador, refleja la mentalidad de un técnico que ha aprendido a trabajar con lo poco que le ofrece Soriano. La Liga Hypermotion es implacable; sin embargo, Gilsanz insiste en que lo importante es construir algo estable, no solo sobrevivir.
Los resultados no siempre acompañan, y derrotas como la sufrida ante el Eldense evidencian las carencias del equipo. Sin embargo, el técnico no pierde la perspectiva: "Esta derrota nos enseñará más cosas que el triunfo ante el Almería", afirmó con la convicción de quien sabe que en esta categoría no hay margen para la autocomplacencia. Su trabajo es evitar que el equipo se desmorone tras cada golpe, algo que no es fácil cuando los recursos escasean.
El Deportivo no solo compite contra sus rivales, sino contra sus propias limitaciones. Falta profundidad, falta pegada, falta solidez en los momentos clave, pero lo que nunca falta es la voluntad de seguir adelante. Gilsanz lo sabe y, pese a las dificultades, se niega a caer en el derrotismo. Mientras algunos miran hacia arriba con la vista nublada por la euforia de un par de victorias, él mantiene los pies en la tierra.
Más allá de las tácticas y los esquemas, la verdadera batalla de Gilsanz es mental. Construir un equipo con identidad en medio de la incertidumbre es su reto más difícil. A falta de fichajes estrella o presupuestos millonarios, ha convertido la resiliencia en su mejor arma. "No es preocupación, es ocupación", repite una y otra vez, dejando claro que su único plan es seguir trabajando.
El tiempo dirá hasta dónde podrá llegar este Deportivo, pero una cosa es segura: mientras Gilsanz esté al mando, no habrá rendición. En un fútbol donde los discursos vacíos abundan, el técnico gallego sigue apostando por el trabajo silencioso y la fe en sus jugadores. Quizás no tenga mucho, pero con su optimismo inquebrantable, sigue manteniendo a flote un proyecto que muchos daban por hundido. @mundiario