Gasol, la ética hecha deporte

MUndiario
Pick and Pop. / Manolo Portillo

El pivote español ha dejado para el baloncesto una herencia irrepetible. Los que amamos este deporte hemos quedado complacido con su juego. Muchas anécdotas para contar a los nietos de este prodigio nacido en Barcelona.

Gasol, la ética hecha deporte

Gasol es inigualable. El ala-pivote ha marcado una era en el baloncesto mundial. Verlo jugar es un placer que se dan los amantes de este deporte. España sin duda le extrañará, cuando él decida dejar los tabloncillos.

“La Pantera”, es de esos jugadores que se cuentan con los dedos de las manos y me atrevo a decir que te sobran para completar la manito. Gasol llegó a la NBA con el estigma de ser un jugador blando o “soft”, de esos con el prototipo de que no cuajarían en la liga estadounidense, pero el catalán hecho tierra a esos señalamientos con una machacada épica ante Kevin Garnet, quien fuera el primero en señalarlo como blandito, que equivocado estaba el interno de Minnesota en aquel entonces.

Así de a poco el ibérico se fue ganando el respeto en la NBA y hacía añicos en el baloncesto FIBA con una Copa del Mundo pletórico que significó el oro y un MVP para su palmarés. Con él, España dominó el básquet en el orbe y solo tuvo a Estados Unidos como barrera, que le quitó dos oros olímpicos (Pekín 2008 y Londres 2012).

En Europa no tuvo rivales. Ni Tony Parker ni Dirk Nowitzki le hicieron sombra. Es el máximo anotador en la historia de la Eurobasket y siempre deja destellos de su calidad sobre el tabloncillo. Gasol es mágico, es poesía a la hora de atacar el aro.

Inolvidable su actuación hace dos años ante Francia. Llevó a los ibéricos a tomar venganza de los galos por la eliminación de su Mundial en 2014. Fue tan excepcional su actuación que en París se atrevieron a difamarle, acusándole de usar sustancias prohibidas.

Gasol es mucho más que eso, es profesionalismo a carta cabal. La ética hecha deporte.

Gasol, la ética hecha deporte
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