Oficialmente, el Madrid tiene un zaguero que ejerce de mariscal de campo
Hace más de veinte años —22, para ser exactos— que el Real Madrid no contaba con un defensor con la salida de balón y la visión de Fernando Hierro. El malagueño fue durante años el jefe del vestuario merengue, con el permiso de Manolo Sanchís, y también, junto a Fernando Redondo, el líder sobre el terreno de juego.
Por tierra o aire, cuando Hierro salía con el balón, le daba un respiro al equipo, especialmente después de que Fabio Capello le asignara definitivamente el puesto de primer central en la temporada 1996-97.
Desde entonces, el español se convirtió en el mariscal de campo del Madrid. Una especie de Franz Beckenbauer que, además de ser sólido en defensa, aportaba en ataque y ayudaba a cubrir las espaldas de sus compañeros en la zona medular.
Hoy, todo parece indicar que el Real Madrid ha encontrado esa figura en el joven Dean Huijsen. El hispano-neerlandés es un virtuoso con el balón en los pies, y no resulta extraño que suene como posible “fichaje” de emergencia para el centro del campo si Xabi Alonso así lo requiere, especialmente si no llega nadie más para el puesto de cinco.
Ante Pachuca, Huijsen dio un verdadero recital que oxigenó al equipo cuando más lo necesitaba. Tras la expulsión de Raúl Asencio en el minuto 7, el Madrid, lejos de derrumbarse, se fortaleció. En buena parte, porque el internacional español tomó junto a Arda Güler el control del juego.
Todavía es muy pronto para sacar conclusiones definitivas, pero no parece precipitado afirmar que esta contratación de más de 50 millones podría convertirse en una de las más rentables de la historia del Real Madrid. @mundiario