Fifa, polémica y dinero: una alianza inseparable

La fachada de la sede de la Fifa en Suiza. / www.fifa.com
Arabia 2034 confirma que los líos son tan esenciales como los millones en el fútbol internacional.

La Fifa lo ha vuelto a hacer. En un movimiento que parece más calculado por los ceros de los petrodólares que por el amor al fútbol, Arabia Saudí será la sede del Mundial 2034. Como en un déjà vu de Qatar 2022, las fechas cambian, las dudas crecen y los derechos humanos quedan relegados. Pero, al final, los flashes del espectáculo y los estadios futuristas prometen silenciar las críticas.

La decisión no sorprende. Era la única candidatura y, como es habitual, se aprobó sin mayor trámite. No importan las denuncias por las condiciones laborales de los migrantes o las restricciones a las libertades en el país anfitrión. Arabia Saudí tiene el dinero y la ambición de posicionarse como epicentro deportivo mundial, y la Fifa, fiel a su tradición, no rechaza un buen cheque.

Las fechas vuelven a generar controversia. Jugar el Mundial en noviembre y diciembre es un golpe al calendario futbolístico global, pero parece ser la única solución ante las temperaturas abrasadoras del verano saudí. Los intereses comerciales y políticos pesan más que el bienestar de los jugadores y la armonía de las competiciones locales, dejando al mundo del fútbol en el caos.

Arabia Saudí promete estadios que rozan la ciencia ficción y un espectáculo sin precedentes, pero a qué precio. Las promesas de lujo y modernidad ocultan las preocupaciones reales: derechos humanos, sostenibilidad y la brecha entre el espectáculo y los valores fundamentales del deporte. Todo está envuelto en un velo de extravagancia que encanta a Fifa y desconcierta a muchos.

Parece que a la Fifa le apasionan tanto los líos como el dinero. Cada decisión que toma está impregnada de una dosis de controversia que no solo vende, sino que perpetúa su modelo de negocio. El Mundial 2034 será un nuevo capítulo en esta novela, donde la polémica y los millones son los verdaderos protagonistas, dejando al fútbol como un mero espectador. @mundiario