¿El fichaje estelar de verano del Athletic Club está cada vez más cerca?
El Athletic ha movido ficha con el regreso de Aymeric Laporte y lo ha hecho con una estrategia clara: o el Al Nassr da luz verde en los próximos días, o los bilbaínos abonarán los 25 millones de euros de su cláusula en la última semana de mercado. El club árabe se aferra a su tasación, pero el problema de cupos de extranjeros en la liga saudí le coloca contra las cuerdas tras la llegada de Íñigo Martínez. En ese pulso, el Athletic confía en que la paciencia juegue a su favor.
De acuerdo con Estadio Deportivo, Valverde ha pedido pasar página de un verano turbulento y mirar ya hacia la competición, aunque la sanción por dopaje a Yeray Álvarez ha acelerado la urgencia de fichar un central de jerarquía. En esa ecuación, Laporte no es solo el refuerzo ideal por nivel, sino también por pertenencia a la casa. El francés nacionalizado español encarna la seguridad defensiva que el equipo necesita para sostener un proyecto que no puede permitirse empezar en falso.
La baza de Ibaigane es que el Al Nassr no logra inscribir a Laporte en ninguna de sus competiciones sin arriesgarse a sanciones. Con un vestuario cargado de estrellas extranjeras, el central se ha convertido en un problema más que en un activo para el club de Jorge Jesús. De ahí que la operación, por más que se haya enredado, tenga tintes de inevitabilidad: Laporte quiere volver, el Athletic lo espera y el Al Nassr, en algún momento, deberá soltar lastre.
Desde Lezama, el ambiente es de calma tensa. El propio Unai Simón no dudó en elogiar a su compañero de selección, recordando que Laporte “es un central top” y que su liderazgo y carisma dan confianza a todo el bloque. El vestuario, en definitiva, ya le guarda sitio y la afición rojiblanca sueña con recuperar a uno de los suyos en pleno prime de su carrera.
Lo que parecía un culebrón de verano amenaza con alargarse hasta el final del mercado, pero el Athletic tiene claro que, esta vez, no dejará escapar la oportunidad. Con Laporte, el equipo ganaría no solo un defensa de garantías, sino también un símbolo de regreso, un jugador con ADN rojiblanco dispuesto a reforzar la zaga en un momento crítico. El desenlace está escrito: tarde o temprano, Aymeric volverá a vestir de león. @mundiario