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MUNDIARIO

Fernando Vázquez podría ser un buen entrenador y un factor de unidad para el deportivismo

Lo cierto es que la afición de Riazor jamás lo destituyó, de ahí que ahora muchos deportivistas se pregunten si Fernando Vázquez podrá volver, ya con nuevo presidente. Sería, sin duda, un factor de ilusión. Para el equipo y para la afición.

Fernando Vázquez podría ser un buen entrenador y un factor de unidad para el deportivismo
Fernando Vázquez.
Fernando Vázquez.

Redacción

Análisis de @mundiario

Hace ahora cinco años, el entonces presidente del Deportivo de La Coruña, Tino Fernández, decidió destituir al técnico Fernando Vázquez, supuestamente por falta de confianza, después de que se quejara de la política de fichajes del club. Tal vez no fue la única razón.

Lo cierto es que la afición de Riazor jamás lo destituyó, de ahí que ahora muchos deportivistas se pregunten si Fernando Vázquez podrá volver, ya con nuevo presidente. Sería, sin duda, un factor de ilusión y de unidad, en un momento de división en la grada. Pero será Paco Zas quien lo decida.

Aquel verano de 2014, Tino Fernández sostenía que el Dépor debía "generar, en la primera plantilla y en toda la estructura profesional del club, el ambiente de confianza necesario para poder desarrollar el proyecto deportivo y empresarial que tiene que permitir al Deportivo ser un equipo competitivo, a todos los niveles, en Primera División". No parece que acertase mucho en su objetivo, con el equipo ahora hundido en Segunda División.

El supuesto pecado de Fernando Vázquez había sido su lamento –hablando con unos niños– de que el Deportivo no pudiera fichar a los jugadores que deseaba y tuviese que conformarse con los que eran la quinta, sexta o séptima opción. "La opción uno podía ser bomba, pero vamos siempre a la opción cinco, seis o siete. Nunca conseguimos de verdad lo que nos proponemos y eso es un problema", había asegurado. Hoy cualquiera sabe cuál es la opción del Deportivo segundón: ¿tal vez la décima?

La realidad era bien distinta: Fernando Vázquez había ascendido con un equipo hecho en 2013 por el ex presidente Augusto César Lendoiro y había recuperado la ilusión del deportivismo. Su ilusión era la de sus jugadores, y la de Riazor. ¿Podrá volver todo eso a la que un día fue la catedral del fútbol gallego en España y en Europa? @mundiario