Roger Federer, el tenista inmortal

2500
Roger Federer. / RR SS

A sus 35 años, y en contra de casi todos los pronósticos, Roger Federer ganó su décimo octavo título de Grand Slam y lo hizo de la manera más épica posible.

Roger Federer, el tenista inmortal

Unos días después de presenciar uno de los momentos más emocionantes e increíbles (sino el más) de la historia del tenis, continuamos maravillados. No por su derecha fulminante, tampoco por su inteligencia y elegancia dentro de la cancha… esas cosas nos han maravillado siempre. Ahora es su amor propio y espíritu de lucha lo que ha impresionado al mundo.

A sus 35 años, y en contra de casi todos los pronósticos, Roger Federer ganó su décimo octavo título de Grand Slam y lo hizo de la manera más épica posible.

Años atrás creímos que el suizo era invencible, idea que con el inevitable pasar del tiempo fue perdiendo fuerza, hasta tal punto que algunos cuestionaban si en realidad era el mejor tenista de la historia.  Este mundo impaciente y tenaz quería retirar a Roger Federer. Todos, incluso sus más fieles seguidores esperábamos que algún momento cuelgue la raqueta y se despida con la “dignidad que le quedaba”. Incluso estuvo lesionado y alejado del circuito por 6 meses. Parecía que su fin estaba cerca. Sorprendiendo a todos, nos probó lo equivocados que estábamos.

Tras su lesión Federer se reinventó. Extrañamente alejarse de las canchas le hizo bien. Se quitó presión de encima y dejó de ser el favorito. Eso permitió que vuelva a alcanzar un nivel asombroso dentro de la cancha. Los años han pasado y ahora vemos a un Federer distinto, con claros signos del desgaste que ha tenido durante su carrera, pero vemos también a un Federer más sencillo, más sensible, más humano, más valioso de lo que ya era. El título conseguido en Australia nos demuestra que el tenis va más allá de tener una gran derecha o un saque imparable. Es mucho más.

Gracias, Roger, por la invaluable lección. ¡No nos dejes nunca! El tenis necesita de su rey.

Roger Federer, el tenista inmortal
Comentarios