La Europa League espera al FC Barcelona tras su desastre en Champions

Los jugadores del Barça tras caer eliminados en La Liga de Campeones. / Miguel Ruiz - fcbarcelona.es
Los jugadores del Barça tras caer eliminados en La Liga de Campeones. / Miguel Ruiz - fcbarcelona.es
El cuadro catalán no logra la épica en territorio teutón y tendrá que jugar la Europa League a partir de enero, duro golpe para Xavi Hernández desde su llegada al banquillo culé. 
La Europa League espera al FC Barcelona tras su desastre en Champions

No hubo épica en territorio bávaro.  El fútbol siempre puede sorprendernos y no siempre los pronósticos se cumplen, sin embargo, el FC Barcelona ni siquiera estuvo cerca de intentar sorprender al Bayern Múnich en el Allianz Arena y el club bávaro se impuso con un contundente 3-0 y el cuadro blaugrana se queda fuera de la Liga de Campeones por primera vez en 21 años. 

El Barça jugará Europa League, ya eso es un hecho, sus verdugos Müller, Sané y Musiala dejaron claro que el equipo culé esta temporada no está para competir en el máximo certamen de clubes del viejo continente, Xavi Hernández lo intentó desde lo táctico, pero la plantilla no respondió. 

Era una auténtica final para el cuadro catalán, pero también jugaba en Lisboa en el duelo entre el Benfica y Dinamo de Kiev, partido que sentenció a los blaugranas desde el primer tiempo con un 2-0 en el nido de las águilas lusitanas. Mientras tanto se esperaba un milagro en el Allianz Arena, pero Müller a los 34 minutos dio el primer aviso con un tanto de cabeza y Sané prácticamente sentenció a los 43 con un auténtico golazo de media distancia. 

La épica ya pintaba de imposible, el Barça se diluyó, en el segundo tiempo era lógico pensar que el guión no cambiaría y así fue, el Bayern Múnich salió a por la victoria y Musiala colocó la cereza en el pastel con el 3-0 tras recibir un gran pase justo al frente de la portería defendida por Ter Stegen. 

Crónica de una muerte anunciada

Quizás muchos pensaron que el Barça moriría peleando, luchando, tratando de sacar la casta de antaño, pero nada de eso llegó, un equipo venido a menos, con más dependencia en sus jóvenes figuras que con las garras de los grandes guerreros como Piqué, Busquets y Alba; tampoco pudieron hacer nadas las eternas promesas Dembélé, Coutinho y un Memphis Depay que está lejos de ser la mejor versión del delantero estrella de la Selección de Países Bajos. 

Müller celebra con sus compañeros el primer gol del partido. / @UtkarshM

Müller celebra con sus compañeros el primer gol del partido. / @UtkarshM

Se tornaba totalmente complicado que un club lograse avanzar a octavos de final tras perder sus dos primeros partidos en fase de grupos, el primer golpe precisamente fue contra el Bayern Múnich en el Camp Nou con un 0-3, le siguió otro 3-0 en Lisboa frente al Benfica; se recuperó un poco el cuadro catalán tras ganarle los dos duelos al Dinamo de Kiev, ambos con marcador de 1-0 y las victorias fueron con más suerte y poco fútbol. 

El conjunto blaugrana se jugaba su clasificación en la quinta jornada y la desperdició, no fue capaz de superar al cuadro portugués, la falta de gol dejó en evidencia a la plantilla culé, no hay equipo para competir, como tampoco hay equipo para pelear LaLiga. 

Koeman tenía razón

Si hay algo que no se le puede criticar a Ronald Koeman es que siempre fue sincero, desde que asumió el banquillo culé en 2020 tras el despido de Quique Setién, el exentrenador neerlandés siempre manifestó que no tenía una plantilla competitiva, sin embargo levantó la Copa del Rey contra todo pronóstico, finalizó tercero en LaLiga y en Champions solo pudo llevar el equipo hasta octavos de final donde el París Saint Germain los eliminó en esa instancia. 

Pero no es momento de recordar a Koeman por lo que logró o no logró, sino porque si bien tuvo su cuota de responsabilidad en algunas decisiones tácticas, su sinceridad en cada rueda de prensa prácticamente fue su condena ante la directiva blaugrana, quizás también ante los socios y la fanaticada culé, pero el míster neerlandés evitó caer en triunfalismos e intentó afrontar cada partido como un reto, un desafío, finalmente los resultados no lo acompañaron y fue despedido. 

Cabe destacar que a Ronald Koeman le tocó también vivir momentos difíciles no solo desde lo deportivo, también asumió el mando del club justo en plena crisis financiera, quedó señalado como el culpable de la salida de Luis Suárez y tuvo que ver como Lionel Messi se marchaba del cuadro catalán, dejando al equipo sin su máximo goleador histórico. 

Sin efecto Xavi

Tampoco se puede culpar a Xavi Hernández por esta debacle culé, el oriundo de Tarrasa si bien representa un pasado glorioso e histórico dentro del club blaugrana por todo lo que aportó como jugador, también es cierto que apenas esta es su segunda experiencia al frente de un club, pero es la primera en la élite europea.

Leroy Sané disparó desde fuera del área y marcó el 2-0. / @aabimages_

Leroy Sané disparó desde fuera del área y marcó el 2-0. / @aabimages_

Sonará reiterativo y quizás fastidioso este análisis, pero a Xavi Hernández no se le pueden exigir resultados, ni milagros, primeramente porque no cuenta con una plantilla competitiva, eso es una realidad, no se puede tapar el sol con un dedo, tampoco cuenta el Barça con recursos para invertir en jugadores de talla mundial, las lesiones también le han pasado factura a la plantilla, especialmente a las llamadas estrellas del futuro como Ansu Fati y Pedri por citar dos que han demostrado un talento y potencial indiscutible, pero aun no pueden asumir los galones de otros jugadores de mayor jerarquía. 

Xavi ahora es que tiene trabajo por hacer, es rearmar el equipo, reconstruir una plantilla, pero también tiene la responsabilidad de hablar con la verdad y decirle a la Junta Directiva, socios y fanáticos, señores no exijan resultados inmediatos, lamentablemente hay que dejar que pase esta tormenta porque seguramente más adelante brillará el sol con más fuerza en Can Barça. @mundiario

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