Adiós al sueño europeo y al invicto de 24 años
El Real Betis sucumbió 1-4 en la final de la Conference League ante el Chelsea. En Breslavia, los poco más de 40 mil asistentes que llenaron el estadio municipal de dicha localidad fueron testigos de un dominio casi dictatorial de los andaluces durante los primeros 55 minutos del partido.
Con Isco manejando los tiempos, Abde Ezzalzouli desbordando sin freno y Marc Bartra mandando atrás, los verdiblancos firmaron una actuación fenomenal que incluso pudo terminar con algún gol más; sin embargo, daba la sensación que el gol del atacante, excanterano del Barça, sería insuficiente para aguantar toda la segunda parte ante los dirigidos por Enzo Maresca con un marcador tan corto,
Y así fue, el cuadro inglés comenzó a quitarse el yugo que tenía encima haciendo uso de una plantilla mucho más potente y con más recursos deportivos que terminaron por decantar el partido con un resultado contundente.
El relevo forzado de Abde y la entrada de Jadon Sancho cambiaron fueron las claves del giro de 180 grados. Palmer, fino como un violinista zurdo, encontró un filón en Jesús Rodríguez y asistió con precisión quirúrgica a Enzo Fernández y Nicolas Jackson para remontar. Posteriormente, llegaron los tantos de Sancho y Moisés Caicedo para poner la guinda para que el título se vaya a la vitrina de Stamford Bridge.
Jesús Rodríguez fue una víctima del contexto
Seguramente, muchos podría señalar al joven canterano por las dos situaciones que terminaron en sendos goles, pero en realidad los verdaderos errores estuvieron en la respuesta de Manuel Pellegrini desde el banquillo, que no encontró la fórmula para evitar que sus futbolistas perdieran el dominio del partido como consecuencia de la presión que los hizo retroceder sobre el terreno.
Además, cuando el Betis todavía tenía el control de las acciones, Antony ni Bakambú tuvieron su mejor noche. Seguramente, con algo más de implicación en labores ofensivas del brasileño y el africano, ahora mismo estaríamos analizando un triunfo holgado para el cuadro andaluz.
Adiós al invicto en finales
Con la dura derrota que sufrió el Betis contra el Chelsea, se rompe una racha de 24 años de dominio español en las tres competiciones continentales. Para ver a un conjunto de LaLiga sucumbir ante un rival que no fuera otro club hispano, habría que remontarse al año 2001.
Por aquel entonces, el Deportivo Alavés y el Valencia cayeron en las finales de la Copa de la Uefa y la Champions League, respectivamente. El conjunto vitoriano perdió en Dortmund frente al Liverpool de Michael Owen, Robbie Fowler y compañía, en un encuentro emocionante que se decidió en la prórroga con un tanto en propia puerta de Delfi Geli.
Días después, concretamente el 23 de mayo, llegó otra decepción para el fútbol español en el Giuseppe Meazza de Milán. Los ché alcanzaron por segunda vez consecutiva el partido decisivo, pero esta vez cayeron ante el Bayern de Oliver Kahn en la tanda de penales.
A partir de ese momento, los clubes españoles vencieron a todos y cada uno de sus rivales en las finales. Los poderosos equipos de la Premier League y los siempre competitivos de la Serie A, Bundesliga y otras ligas mordieron el polvo cada vez que se enfrentaron al Real Madrid, FC Barcelona, Sevilla, Atlético de Madrid, Valencia y Villarreal.
Únicamente el Espanyol, el Athletic y el Atleti (en dos ocasiones) hincaron la rodilla, pero lo hicieron ante rivales de LaLiga. Sin duda, fue una exhibición de poderío futbolístico sin precedentes, prolongada durante más de dos décadas. Ahora queda por ver cuál será la nueva dinámica del fútbol español en competiciones de clubes. @mundiario