La trampa de confiar solo en Alaba para la defensa del Real Madrid
El Real Madrid ha decidido aferrarse a David Alaba como si fuera un salvavidas en medio de la tormenta. Tras más de un año sin jugar, el austriaco ahora es la esperanza defensiva de Ancelotti en un tramo crucial de la temporada. Pero cargar sobre él semejante responsabilidad no solo es injusto, sino que también evidencia una pésima planificación. La falta de fichajes ha dejado al equipo sin margen de maniobra.
Con la lesión de Rüdiger, la zaga blanca ha quedado en cuadro. Tchouaméni, un mediocampista, es el recurso improvisado para jugar de central. Lucas Vázquez, un extremo, es la opción en el lateral derecho. Mientras tanto, Florentino Pérez sigue confiando en que las soluciones vendrán desde dentro, ignorando que el equipo se enfrenta a un calendario infernal. Ancelotti tiene que improvisar con piezas fuera de posición mientras el club mira hacia otro lado.
La gestión del mercado invernal ha sido una temeridad. No llegó un central, tampoco un lateral derecho, a pesar de que era evidente que la plantilla estaba en riesgo. Ahora, se espera que Alaba, con apenas 70 minutos jugados tras 15 meses de baja, asuma el liderazgo defensivo en partidos clave contra el Atlético y el Manchester City. Pedirle que regrese en plenitud de forma de un día para otro es más un acto de fe que una decisión sensata.
El Real Madrid no puede depender de milagros ni de recuperaciones exprés. Alaba es un jugador de jerarquía, pero no es un superhéroe. Su retorno debe ser progresivo, sin la presión de tener que resolver todos los problemas defensivos del equipo. Pero con una planificación deficiente, no hay tiempo para prudencias. Se le necesita ya, sin importar los riesgos.
Florentino ha vuelto a confiar en que la plantilla resistirá hasta el final sin refuerzos. Pero si la falta de fichajes termina costándole caro al equipo en los momentos clave, nadie podrá decir que no estaba cantado. Apostar todo al regreso de un jugador que viene de una lesión larga es jugar con fuego, y el Madrid, en defensa, ya está demasiado cerca de quemarse. @mundiario