Désiré Doué vence a Lamine Yamal como mejor joven de la Champions: ¿justicia o marketing?
La elección de Désiré Doué como mejor jugador joven de la Champions 2024-25 ha sorprendido a muchos. No porque el joven del PSG no lo merezca, sino porque deja en segundo plano la temporada impecable de Lamine Yamal, quizás la mayor irrupción juvenil en Europa este año. La final lo cambió todo, y eso dice mucho… y quizá demasiado.
Doué fue decisivo en el partido más importante, sí: dos goles y una asistencia en una final son palabras mayores. Pero, ¿basta una noche gloriosa para eclipsar una campaña entera? El crack azulgrana sostuvo al Barça durante todo el torneo con regularidad, impacto en partidos clave y una madurez impropia de sus 17 años.
El problema de fondo es antiguo: el fútbol premia el momento, no siempre el mérito sostenido. Lamine Yamal tuvo influencia desde la fase de grupos hasta las semifinales, siendo diferencial en cada ronda. Doué, en cambio, explotó en los últimos compases. Su Champions es brillante, pero ¿más valiosa?
La decisión de la Uefa, al igual que la eligió a Declan Rice por encima de Pedri en el once más valioso de la campaña, parece más emocional que analítica. Apostar por el héroe de la final favorece la narrativa, el marketing y el recuerdo inmediato. Pero se corre el riesgo de enviar un mensaje erróneo: que la constancia vale menos que el clímax, aunque el primero sea más difícil de alcanzar.
En todo caso, tanto Doué como Lamine Yamal están llamados a marcar una época. Uno fue el fogonazo de la final; el otro, el metronomo joven del torneo. Esta vez se impuso el golpe de efecto, pero el tiempo —y quizá el Balón de Oro— pondrá a cada uno en su sitio. Y ahí, Lamine parte con ventaja. @mundiario