Zverev cae, Djokovic resiste: dos destinos en juego
Novak Djokovic debutó en la Centre Court con más sufrimiento del previsto: tras arrasar en el primer set, vio cómo Alexandre Muller le igualaba en un desempate maratoniano y precisó recurrir al médico por molestias en la rodilla. El parón no mermó su competitividad; al reanudarse el juego impuso su experiencia, se adjudicó los dos parciales siguientes con autoridad y certificó su pase a la segunda ronda, donde le espera el local Daniel Evans.
El serbio, seis veces campeón en el All England Club, firmó 25 ‘winners’ y 11 aces, claves para neutralizar el ímpetu del francés. Su objetivo sigue intacto: conquistar un octavo trofeo que le igualaría con Roger Federer como máximo ganador sobre la hierba londinense. Entre tanto, el público comprobó que el vigente número 6 del ranking mantiene su instinto competitivo a pesar de un curso irregular marcado por lesiones intermitentes.
En contraposición, la jornada dejó el adiós de Alexander Zverev. El número 3 del mundo cayó ante el francés Arthur Rinderknech en un duelo de más de cuatro horas decidido 7‑6, 6‑7, 6‑3, 6‑7 y 6‑4. Después del partido, el alemán sorprendió con unas reveladoras declaraciones: admitió “sentirse muy solo” y “faltarle alegría” tanto dentro como fuera de la pista, algo que, según confesó, no había experimentado hasta ahora en su carrera.
Zverev, finalista del último Open de Australia y semifinalista en Roland Garros, señaló que su vacío anímico no es una excusa para la derrota, pero sí un problema que arrastra desde principios de temporada. “Gano torneos y no siento la emoción de antes”, lamentó, evidenciando que el reto va más allá de lo deportivo y que necesitará ayuda para recuperar la motivación.
Los contrastes de ambos partidos subrayan la dinámica cambiante del torneo. Mientras Djokovic vuelve a erigirse en candidato firme pese a los sobresaltos físicos, Zverev abandona Wimbledon con dudas inéditas sobre su estado mental. El Grand Slam británico, famoso por sus giros inesperados, ofrece así un doble retrato: la resiliencia del campeón consagrado y la vulnerabilidad de quien, aun en la élite, busca reencontrarse consigo mismo. @mundiario