El 'despotismo' del clásico aterriza en el fútbol base y fomenta la confrontación

La ida de la eliminatoria estrella se jugará en el estadio Santiago Bernabéu.
Estadio Santiago Bernabéu.

Las dos principales instituciones futbolísticas de España se olvidan a menudo del estricto juego en sus duelos directos para centrarse en una confrontación con repercusión en los más jóvenes.

El 'despotismo' del clásico aterriza en el fútbol base y fomenta la confrontación

Equipos históricos, laureados y que cuentan en sus filas con gran parte de la flor y nata del panorama mundial. A priori, ingredientes más que suficientes para hablar de fútbol... Es una pena que los 'Real Madrid Fútbol Club Barcelona' (y a la inversa), lejos de ser partidos maestros para que los más pequeños se empapen de las bondades del mejor fútbol mundial, acaben siendo un mero preámbulo de un 'Sálvame' deportivo en los diferentes medios de comunicación.

No son muchas las ocasiones en las que, a lo largo del año, los mejores peloteros pueden coincidir en un recinto de 105 metros de largo por 70 de ancho, como son, por ejemplo, las medidas del Santiago Bernabéu, último escenario de una representación teatral revestida de fútbol de élite.

Y digo representación teatral porque lo que estamos viendo en los últimos clásicos no es fútbol, o al menos, no fútbol en su máximo exponente. El deporte rey implica valores como la humildad y el respeto, perdidos ambos en los pasillos de prensa en los últimos duelos entre madridistas y culés. Y es que instituciones (más que clubes al uso) que sirven de ejemplo a una masa social representativa, no sólo en sus ciudades, sino en el conjunto del país, no deberían poner en tela de juicio la labor de aquellos que, profesionalmente, desarrollan una labor imprescindible para el engranaje futbolístico; el colectivo arbitral.

No es raro que en fútbol base, semana tras semana y en cualquier ciudad de España, nuestras promesas tengan que soportar episodios de vergüenza ajena ante compañeros y amigos por el mal comportamiento de unos familiares que en ocasiones hacen las veces de ultras encubiertos, agitados por unos medios de comunicación que venden la moviola y la confrontación como señas de identidad.

No son menos sufridores aquellos jóvenes árbitros de categoría amateur que, sin más barrera que la de una oxidada barandilla, aguantan heroicos las embestidas verbales e incluso físicas de aquellos que ven en el campo de fútbol un lugar idóneo para expulsar la adrenalina acumulada durante toda la semana en la oficina. Los últimos 'clásicos', lejos de ahuyentar estas actitudes, las alimentan y dan alas a la figura del padre-entrenador, la principal lacra del fútbol base.

 

El 'despotismo' del clásico aterriza en el fútbol base y fomenta la confrontación
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