El Dépor pierde fuelle en la lucha por el ascenso por culpa de Antonio Hidalgo

Antonio Hidalgo. / @rcdeportivo
Parece que el entrenador catalán ha perdido el rumbo y eso lo está pagando el equipo.

El Deportivo de La Coruña tiene un problema, o mejor dicho, varios. Aquel inicio de temporada fulgurante ha quedado definitivamente atrás y ha dado paso a una irregularidad peligrosa, capaz de comprometer seriamente el objetivo principal que no solo se marcó la propiedad del club, sino toda una ciudad: el anhelado ascenso a Primera División.

La derrota en Riazor ante el Granada dejó en evidencia que las dificultades no se limitan a la confección de la plantilla —que necesitaba algún retoque más—, sino que apuntan directamente al banquillo. Cada vez resulta más evidente que el principal escollo para que el Dépor alcance su meta es su propio entrenador.

En los últimos meses, Antonio Hidalgo parece haber perdido el rumbo. Algunas decisiones han provocado que el equipo pierda fuelle en el campeonato y, sobre todo, sus planteamientos tácticos no terminan de funcionar en los partidos clave. Entre ellos destaca el rol de Riki Rodríguez, convertido en símbolo de un debate que cuestiona la capacidad del técnico catalán para sacar el máximo rendimiento de sus jugadores.

Riki y el juego colectivo

El caso de Riki es paradigmático. El Deportivo apostó fuerte por él en el mercado invernal, convencido de que podía ser el organizador que diera sentido al centro del campo. Desde su llegada, Antonio Hidalgo le entregó la batuta y lo convirtió en titular indiscutible. Las estadísticas respaldan su rendimiento individual: más pases, más acierto, más presencia ofensiva. Sin embargo, esa mejora personal no se traduce en un equipo más fluido ni más peligroso.

El problema, por tanto, es colectivo. El Dépor sigue atascado en la creación ofensiva y el técnico continúa probando combinaciones sin encontrar la fórmula adecuada. Ni los cambios de socios para Riki ni su mayor protagonismo han conseguido enderezar el timón de un equipo que se tambalea. Si Antonio Hidalgo no logra pronto soluciones, el riesgo es claro: el sueño del ascenso puede escaparse de las manos de un club y de una ciudad que lo esperan con ansias. @mundiario