La deficiente planificación del Dépor puede tener no solo consecuencias deportivas

Riazor, el estadio donde juega el Deportivo de La Coruña, antes de la reforma. / Mundiario
Riazor, el estadio donde juega el Deportivo de La Coruña / Mundiario

El Deportivo de La Coruña ha llegado al extremo de tener cinco porteros y seis medios centros, tal vez un nuevo récord mundial en el fútbol profesional; máxime cuando ahora dice que quiere fichar a otro medio centro, esta vez defensivo.

La deficiente planificación del Dépor puede tener no solo consecuencias deportivas

En el Deportivo de La Coruña se han adoptado decisiones, algunas de ellas controvertidas, que hipotecan su futuro, con independencia de quien lo vaya a gestionar. La nefasta gestión deportiva de esta temporada va a dejar prácticamente cerrada una plantilla más bien floja para la campaña 2018-19 o, lo que es lo mismo, con el equipo abocado a otra temporada de sufrimiento.

Los números cantan. El Deportivo de La Coruña ha llegado al extremo de tener cinco porteros y seis medios centros, tal vez un nuevo récord mundial en el fútbol profesional; máxime cuando ahora dice que quiere fichar a otro medio centro, esta vez defensivo.

Si el Deportivo permanece en Primera División –actualmente ocupa uno de los tres puestos de descenso–, con los nuevos jugadores tendrían contrato en vigor: 1) Tyton, 2) Koval, 3) Valentín, 4) Bóveda, 5) Juanfran, 6) Albentosa, 7) Sidnei, 8) Schär, 9) Luisinho, 10) Saúl, 11) Rober, 12) Mosquera, 13) Guillerme, 14) Celso Borges, 15) Krohn-Dehli, 16) Bergantiños, 17) Fede Cartabia, 18) Carles Gil, 19) Çolak, 20) Andone, 21) Rolán, 22) Bicho, 23) Adrián (?), 24) Edu Expósito, 25) Borja Valle, y 26) el posible nuevo medio centro defensivo. Todo ello sin contar si continuarían, que alguno posiblemente sí, 27) Rubén, 28) Lucas Pérez, y 29) Fede Valverde. Y contando con las bajas de los que finalizan contrato también estarían de por medio: 30) Navarro, 31) Bakalli, 32) Bruno Gama, y 33) Pantilimon. Un galimatías impresionante, que denota el caos deportivo del club.

Con esos datos en la mano, en la temporada 2018-19 poco restaría por gastar en el Deportivo de La Coruña, a saber:

> La diferencia entre el coste de Lucas Pérez y el de Rolán, incluido su traspaso.

> Restar los incrementos de fichas de los restantes jugadores de la plantilla para el próximo año.

> Acotar el riesgo de que la Liga rebaje el límite salarial, siempre y cuando se mantenga el nivel de traspasos de los últimos años, ya que el límite salarial de este año debe estar cercano a los 45 millones de euros, tras la venta del defensa central Arribas en el mercado invernal.

> Reducción por las opciones de compra obligatorias de varios jugadores para retrasar un año el límite salarial.

> Coste desconocido del traspaso del portero ucraniano Koval en el supuesto de continuar en Primera División.

En definitiva, una hipoteca para el futuro sin una base sólida ni menos aún una estrategia deportiva, con muchos porteros y pocos centrales, exceso de medios centros y falta de goleadores y de carrileros de calidad. Y, lo que es peor, entre tantos jugadores, cuesta concretar quiénes serían los componentes de una espina dorsal de calidad con un portero de garantías –¿lo será Koval?–, un defensa central de primer nivel –¿se recuperará Sidnei?–, un organizador del juego –¿Krohn-Dehli con 34/35 años?– y un goleador nato (?). Pero si difícil es elegir a estos cuatro jugadores básicos en cualquier equipo de Primera División, no hay menos dudas a la hora de seleccionar a los siete restantes, tal vez con las excepciones de Adrián y Celso Borges@mundiario

La deficiente planificación del Dépor puede tener no solo consecuencias deportivas
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