En defensa de Ernesto Valverde, que no todo va a ser culpa suya

Ernesto Valverde, entrenador del Barcelona. / Twitter
Ernesto Valverde, entrenador del Barcelona. / Twitter

La mano del entrenador tiene un límite y no son culpa suya los malos modales de Luis Suárez, las distracciones de los jugadores o las espantadas continuas de Lionel Messi.

En defensa de Ernesto Valverde, que no todo va a ser culpa suya

Las catástrofes como las que sufrió el Barcelona en Anfield siempre tienen como primer blanco al entrenador. La cabeza de Ernesto Valverde rodará por ser la segunda vez consecutiva que su equipo hace el ridículo en la Liga de Campeones. Y sí, puede que tenga su parte de responsabilidad por no atreverse a abrir fuego cuando estaba a tiempo, pero es que este equipo lleva años coleccionando despropósitos de los que él no tiene la culpa.

Por ejemplo, y para poner la jugada que marcó la eliminatoria y el destino de los blaugranas, está el dichoso tiro de esquina en que cayó el gol de Origi. ¿Tiene la culpa Valverde que sus jugadores estuvieran echando una platicadita en vez de organizar las marcas y cubrir su portería? La jugada es una viveza de los rojos, sí, pero es que como lo dijo Suárez no se puede hacer una de “juveniles” en la máxima competición de clubes del mundo, nada menos. El gol tomó desprevenidos incluso a los mismos del Liverpool, pero es que no hay entrenador que pueda preparar que jugadores de primer nivel se dediquen a ver moscas volar mientras les comen la comida de la mesa.

Valverde no tiene tampoco cómo hacer que Luis Suárez se dedique a jugar en lugar de pasar peleando con los defensas rivales. El delantero uruguayo pasa todos los partidos repartiendo golpecitos e insultos a los oponentes y fingiendo agresiones y patadas que sorprendentemente le compran seguido. Lo del charrúa es problema ya de temperamento y no aprende, pasan los años y sigue sin marcar de visitante en la Champions y en lugar de ponerse manos a la obra sigue a la misma cantaleta de provocaciones. Ante tremenda inmadurez hay hasta padres que se quedan sin solución. Y ojo, que Suárez en este caso lo hace también con su selección y lo hacía con el Liverpool, Ajax y allá donde ha jugado.

Tampoco es culpa de Valverde que Messi haya decidido desaparecerse nuevamente. Las dos últimas temporadas han pasado sin que el argentino haya comparecido al momento de la verdad, en esta puntualmente no se le necesitó para la exhibición del Clásico en el Camp Nou que terminó 5-1. Sus goles, golazos hay que decirlo, han empezado a ser contra equipos de currículum menor o partidos que se ganarían con o sin él, pero en Anfield tuvo un tiro libre más cercano al que hizo con el 3-0 en la ida, y lo estrelló contra la barrera; tuvo una en el área que le quitó Van Dijk en el último recorte. Messi se ha congelado en las dos citas que más lo necesitaba su equipo y eso ya tampoco es culpa de Valverde, toda vez tampoco es mérito suyo que el argentino encumbre al equipo los fines de semana en LaLiga.

Prosiguiendo, tampoco es culpa del exentrenador del Athletic de Bilbao que la directiva no sepa fichar. Malcom, Jeison Murillo, Kevin Prince Boateng, Paco Alcácer y un largo etcétera integran la lista de fichajes que nadie entiende, ni siquiera Valverde mismo, quien nunca ha sido de la idea de plantillas amplias para ninguno de sus equipos. Desde la revolución que llevó al triplete de 2015 a la fecha tan solo Lenglet, Arthur, Arturo Vidal y en su momento Samuel Umtiti han respondido a lo que se esperaba del equipo, todo lo demás ha sido fichar lastre. El entrenador no es responsable de buscar ni negociar jugadores. A Valverde le han llenado el vestuario de jugadores que no están para ser del Barcelona y él se las ha tenido que ingeniar para hacer bicampeón de liga y tetracampeón de copa al equipo con lo que tiene.

Y la lista podría continuar. Valverde no ha aprendido la lección, claro, pero a su alrededor hay una serie de factores que simplemente escapan a su control y que han hecho que esta semana el Barcelona se haya convertido en el hazmerreír de toda Europa. El equipo es hoy una mezcla de veteranos que están alargando como pueden su vida útil (tipo Piqué, Alba, Busquets y Suárez), algunos a quienes se les nota que son jugadores del montón (tipo Sergi Roberto) y otros que no saben por qué están ahí (los fichajes ya mencionados). La mano del entrenador no alcanza a llegar a todos los rincones. @mundiario

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