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MUNDIARIO

Del Cerro Grande no puede con el Barcelona, que derrota al Sevilla para revalidar el doblete

Ya en la prórroga, el Sevilla comenzó a notar en sus piernas el partido frente al Liverpool y la expulsión de su centrocampista. El dominio azulgrana se plasmó en un centro medido de Messi al pie de Jordi Alba.

Del Cerro Grande no puede con el Barcelona, que derrota al Sevilla para revalidar el doblete
Barcelona, campeón Copa del Rey 2016. / Captura TV
Barcelona, campeón Copa del Rey 2016. / Captura TV

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Bloggol

Bloggol

Analista deportivo. Licenciado en Derecho. Colaboro con distintos medios de comunicación escribiendo sobre fútbol y política.

Revalida el Barcelona su título de Copa del Rey tras la victoria de los culés ante el Sevilla en el Vicente Calderón pese al asqueroso, repugnante y vomitivo arbitraje del designado para intentar evitar -sin éxito- un nuevo doblete azulgrana.

Más allá de la expulsión de Mascherano mediado el primer tiempo por un agarrón a Gameiro, la actuación del trencilla ha sido una de las más sibilinas que se han visto en un campo de fútbol desde que el Real Madrid inventó a los árbitros para jugar con 12.

Emery, buen aprendiz de Juande Ramos, ensayó una política de turnos basada en dar patadas a Neymar y a Messi, eso sí, en riguroso orden y sin repetir, no fuese que el colegiado amonestase a los jugadores hispalenses. La primera tarjeta amarilla de los andaluces llegó nada más y nada menos que tras VEINTICINCO (25) faltas a quince minutos del final del encuentro. Insólito.

Hasta ese momento, el partido, que incitaba al suicidio culé y de sus aficionados tras la roja de Mascherano y la lesión de un Suárez que se retiró entre lágrimas, fue un bodrio insufrible que podría haberse decantado hacia el lado sevillista si en vez de dedicarse a dar palos hubieran tirado a puerta.

Sin embargo, el Barcelona aguantó hasta el final e incluso pudo ganar el partido en el último minuto en un ataque de ajedrez por el flanco de Neymar que Banega sacrificando la dama y dejando la iniciativa de la partida en manos azulgranas ante la perspectiva de una prórroga que estaba por jugar, pero evitando un jaque mate en dos movimientos: control y chut.

Ya en la prórroga, el Sevilla comenzó a notar en sus piernas el partido frente al Liverpool y la expulsión de su centrocampista. El dominio azulgrana se plasmó en un centro medido de Messi al pie de Jordi Alba que, como siempre centró mal, con la suerte de que el balón acabó dentro de la portería del equipo sevillista, que ya no se levantaría del golpe al mentón que supuso el tanto del lateral.

El dominio era tal que hasta el árbitro tuvo que lanzarse al piso simulando una lesión para dar un respiro a los blancos: a los del campo y a los que estaban en casa detrás del televisor con banderas sevillistas. Desafortunadamente parece que no fue nada y no hubo que amputar, como muchos deseabamos, y Del Cerro Grande pudo ver desde el terreno de juego la sentencia de Neymar tras una asistencia de bailarín de Messi que cerró el marcador, el partido, la copa y el doblete.

Al final, trofeos para el perdedor, para el ganador y hasta para el árbitro que mereció más una ensalada de hostias que la ensaladera que se llevó como recuerdo. @SirDanielC

> Este artículo también ha sido publicado en la web del autor www.bloggol.es