El Celta desnudó al Barça en Balaídos

Ousmane Dembélé ante la marca de Jonny.
Ousmane Dembélé ante la marca de Jonny. / @LaLiga

Los gallegos merecieron la victoria en un partido (2-2) que puedo significar la primera derrota liguera para los de Valverde.  Los catalanes siguen bajando el ritmo en la recta final de la temporada.

El Celta desnudó al Barça en Balaídos

En Balaídos, la pesadilla culé prosiguió. Un Celta de Vigo que creyó que podía estuvo a punto de lograr lo que pretendía. Una lástima que el Barça goza de suerte, pues de fútbol, por lo menos, hoy no contó. El bajón en cuanto rendimiento prosigue. Al parecer la derrota ante la Roma está haciendo mella en lo sicológico y ha transformado a los blaugranas en un once más humano.

Tienen 15 días que ya no son lo mismo. Esa máquina bien aceitada está dejando espacios. Simplemente está dejando espacios al rival y si los contrarios aprovechan corren peligro. Es una lástima que el Celta no pudiera las dos o tres oportunidades claras de gol que tuvo. Los gallegos no perdieron por el juego culé, no lograron la victoria por responsabilidades propias.

De todo lo malo que se le pudiera achacar al Barcelona, hay que poner de lado que hoy contó con la alegría que Dembélé, sí como lee, ese chaval francés que todos los medios tienen fuera del club por bajo rendimiento, se encontró con el gol. Un tanto bien fabricado que ejecutó con una exquisita media volea.

Esa alegría duró poco. Exactamente nueve minutos, pues Jonny con gol oportuno hacía justicia ponía la paridad antes  de que se acabara la primera mitad. El resultado era mezquino porque en realidad el empate no hacía justicia con lo visto en la cancha.

‘Peor complemento’

El Barça no levantó en nada. Siguió con lo que había dejado en la primera parte. El Celta se crecía, pero no concretaba. Era una copia al carbón de la primera parte, pero con menos justicia ya que a los 19 minutos de la segunda mitad, Alcácer remató un pase cruzado de Semedo que toda la defensa gallega dejó pasar.

No era justo que los catalanes se fueran arriba, de verdad no merecían dicha suerte, pero el fútbol, como la vida misma pecan de injusto. La desventaja no bajó los ánimos ni mucho menos los decibeles al partido, por lo menos desde el lado gallego. Ellos (el Celta) siguió atacando, asfixiando a la defensa culé que gastó todos los pulmones para parar el aluvión celeste que se multiplicaba en la cancha.

Hoy los dioses fueron justos con los gallegos, pues al 82’, Iago Aspas ponía el tanto que daba un resultado, por lo menos, más cercano a lo que se vio en la cancha. Un empate que supo a victoria. @mundiario

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