Carta abierta de despedida a Alvaro Arbeloa, el 'icono' del madridismo más casposo

Barca vs Real (6)
Arbeloa intentando matar a Villa. / RRSS

'Florentino te echa del Madrid...', así reza en la sentida carta que nuestro colaborador Daniel C. le dedica al último icono - sin chistes, por favor - de la grada del Bernabéu.

Carta abierta de despedida a Alvaro Arbeloa, el 'icono' del madridismo más casposo

Estimado Alvaro,

Parece que tu ciclo en el Real Madrid ha llegado a su fin. Sería imposible plasmar todo lo vivido a lo largo de estos años en unas líneas, pero valga esta carta para expresar lo que siento en el momento de tu despedida.

Hoy Florentino te echa del Madrid del mismo modo que Del Bosque lo hizo hace un año de la selección para desgracia los cientos de delanteros a los que cada año haces la vida un poco más fácil. 

Me da la impresión de que te vas demasiado pronto, especialmente teniendo en cuenta el estado de regresión del fútbol en el que actualmente nos encontramos, y del cual la final de la Champions League es la prueba más evidente.

Ahí, en las peores épocas de fútbol, es dónde más has destacado: cuándo a falta de balón las ‘cualidades’ adyacentes a la clase y a la técnica te mantienen en la picota, cuándo partir una pierna está al nivel de hacer un caño, cuándo pisar a un compañero está a la altura de meter un gol por la escuadra, cuándo ser el mamporrero oficial de un estilo violento te otorga un lugar en la historia de un deporte que solo has practicado en la PlayStation. Si no quieres dejar la ciudad que te acogió tras acabar con la etapa de oro del Deportivo de la Coruña, siempre tendrás un hueco en el Atleti de Simeone, ese equipo cuya camiseta orgullosamente vestías en tu adolescencia.

Se dijeron de ti muchas cosas, aunque casi todas eran mentira: que tenías clase, que eras un jugador a imitar, que tu barba de espartano era postiza e incluso que tenías impunidad arbitral. Nada más lejos de la realidad, yo aún recuerdo con emoción un día en que te sacaron una amarilla en liga, por protestar. 

Siempre quisieron atribuirte los malos rollos en el vestuario blanco y de la selección española, pero todo el mundo sabe que no fue así. Como has dejado entrever en muchas ocasiones, eso era cosa de Casillas, ese portero al que sacaste de circulación con una patada involuntaria en la frontal y al que gran parte del madridismo de escopeta y pipa recuerda como una de las mayores lacras de la historia del club.

Has tenido la suerte de compartir vestuario con jugadores fantásticos que han sido incluso mejores compañeros: Alonso, Cristiano, Khedira, Pepe y Ramos, no olvidarán nunca tus clases de dar patadas por detrás sin que se note y tus codazos a la rabadilla en cada salto, pese a que nunca fueran unos grandes alumnos en temas de discreción.

Para el madridismo más chusco (que no es poco) has sido siempre un modelo a seguir. No te quepa duda que llegará el día dónde tomes el relevo de Juanito en los corazones madridistas, ese en el que un Roncero cualquiera invoque a tu espíritu con una tabla de ouija entre sus manos. 

Creo sinceramente que una de las claves para conseguir la tan ansiada Champions League fue dejar tu camiseta y la de tus rivales impregnada de sangre cada partido, en desangrar sus tobillos hasta dejarles al límite de la transfusión. Había veces que las cosas te salían y otras que no, pero lo que nadie puede negar es que siempre repartiste toda la leña que tenías.

Te vas, pero siempre quedarán en nuestra memoria momentos inolvidables como aquellos Clásicos en los que golpeabas a coro con tu banda los tobillos de todo el centro del campo rival, y sobre todo de tu jugador favorito, Leo Messi, mientras recibías de la afición blanca ovación tras ovación. Nunca se ha visto en campo alguno una sinfonía de hostias tan bien afinada.

Ahora, convertido en ex-ex-futbolista, estamos seguros de que no tardarás en sentarte en una tertulia como un Guti cualquiera, donde aclamarán a coro esa tus hazañas que en el campo, nunca, nadie, vio, y comentarán hasta el vómito tus tuits de cultureta de libro de citas. No tardes. Hasta entonces, tu nombre y dos apellidos, serán un referente en las gradas y aledaños del Bernabéu durante cada partido, y seguramente después. Alvaro. Arbeloa. Coca. @SirDanielC
 

>Este artículo también ha sido publicado en la web del autor www.bloggol.es

 

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