Carlo Ancelotti se condena a sí mismo, y la final de Copa lo confirma
El Real Madrid disputó en La Cartuja uno de sus mejores partidos de 2025, pero el resultado no acompañó. La derrota ante el Barça por 3-2 dejó un sabor agridulce. A diferencia de otros enfrentamientos recientes, los blancos mostraron solidez y carácter. Sin embargo, el planteamiento de Carlo Ancelotti dejó dudas y algunas decisiones parecen haber sido piedras en su propio camino.
Una de las elecciones más cuestionables fue la inclusión de Ferland Mendy. El lateral venía de una lesión y carecía de rodaje, un riesgo innecesario en un duelo tan trascendental. Fran García, aunque no destaca por su contundencia defensiva, era la opción más lógica por estar en condiciones óptimas. Ancelotti optó por arriesgar y el experimento no funcionó como esperaba.
Otro gran desacierto fue confiar en Rodrygo en un momento en el que atraviesa su peor temporada de blanco. El brasileño acumula 12 partidos consecutivos sin goles ni asistencias en LaLiga y en la Copa del Rey no ha marcado en los últimos cuatro encuentros, previos a la final, sumando apenas dos asistencias en todo el torneo.
Si miramos más allá de las estadísticas, su desempeño en general transmite desconexión y falta de impacto. Su inclusión como titular, en lugar de apostar por otras alternativas tácticas como incluir a Modric o Güler, dejó al Madrid sin alternativas ofensivas eficaces cuando el partido lo exigía.
No se trataba de forzar la recuperación de Mbappé, pero sí de una estrategia mejor trazada. Rodrygo pudo haber esperado en el banquillo y entrar más tarde, en lugar de empezar desde el primer minuto en un choque de tal magnitud. La gestión del talento y los momentos clave del partido fueron insuficientes, y el equipo terminó pagando el precio.
La derrota no fue solo un resultado, sino una prueba de que ciertas decisiones marcan la diferencia. Ancelotti, con todo su peso histórico en el Madrid, puede haber sido el mayor responsable de su propio tropiezo. Y en una temporada donde cada detalle cuenta, dejar escapar oportunidades por errores evitables puede costar caro. @mundiario