Bradley Lowery: la conmovedora historia del pequeño que vive sin miedo

Bradley Lowey sonríe con una camisola del Sunderland. / RRSS
Bradley Lowery posando con la camiseta de los 'Black Cats'./ RRSS

El deporte, en ocasiones, es testigo de historias que trascienden del ámbito deportivo. Historias que generan sentimientos y emociones indescriptibles. Os presento a Bradley Lowery.

Bradley Lowery: la conmovedora historia del pequeño que vive sin miedo

La historia de Bradley Lowery no es la de un chico cualquiera; más bien la de un niño de cinco años que aprendió, desde bien temprano, que la vida no es un camino de rosas. A los 18 meses le diagnosticaron neuroblastoma- una extraña forma de cáncer infantil-. Tras dos años de batalla contra el quirófano y la quimioterapia, el pequeño Bradley consiguió darle esquinazo, pero el maldito cáncer se escondía a la vuelta de la esquina.

En julio de 2016 sufrió la recaída. Sus padres iniciaron una recaudación de fondos para costear un tratamiento especializado en los Estados Unidos. Tras numerosas acciones desinteresadas y eventos de ayuda, la familia recaudó 700.000 libras (el Evertón donó la friolera de 200.000 libras).

Dicen que la vida aprieta pero no ahoga, ¿verdad?. Por desgracia, no siempre es así. Su enfermedad se había tornado en terminal y el tratamiento solo prolongaría el inevitable final. Forjado por la vida a martillazos, Bradley estaba preparado para un segundo asalto. Desde entonces, su vida se resume en pruebas, tratamientos y horas interminables entre las paredes del ‘Royal Victoria Infirmary’ de Newcastle.

¿Qué alcanza a entender una mente tan prematura?. ¿Qué piensa cuando ve su pequeño cuerpo rodeado por tubos?. ¿Quién le está arrebatando su inocencia? Sí, tú, maldito cáncer. Infundes miedo con tan solo pronunciarte, te cuelas sin que nadie te invite y, como un ciclón, todo lo destruyes. ¿Cómo te atreves a privarle del derecho a reír, a soñar, a volar?.

No obstante, el fútbol le tenía preparado una vía de escape al pequeño Bradley. Ferviente seguidor del Sunderland, tuvo la oportunidad de presenciar en directo el partido que enfrentaba a su equipo contra el Everton y, de paso, comenzar una entrañable amistad con Jermain Defoe. Una amistad que se fraguó en una fría camilla hospitalaria cuando Bradley cayó rendido abrazado al jugador. Desde entonces, las visitas del delantero se han convertido en la mejor de las medicinas y, los paseítos desde túnel de vestuarios hasta el terreno de juego cogidos de la mano, una razón más para aferrarse fuerte a la vida.

Me contagia tu sonrisa. Me llena de energía ese brillo en tu mirada. Me infunde valor ese coraje que muestras frente a la vida. A pesar de que los doctores te han dicho que la pelea está perdida, siempre se te ve contento y lleno de vida. Eres mi héroe, Bradley. No te rindas.

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Bradley y Defoe. Un binomio inseparable./RRSS

 

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