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MUNDIARIO

El Barça golea al Celta y rompe la maldición de Balaídos

Con goles de Ansu Fati, uno de Olaza en propia puerta y otro de Sergi Roberto en el agregado, los azulgranas ha vuelto a sumar de a tres dejando muy buenas sensaciones a pesar de haber jugado la mitad del partido con uno menos. Koeman ha puesto fin a una maldición que llevaba más de 5 años.
El Barça golea al Celta y rompe la maldición de Balaídos
Lionel Messi, futbolista. / RRSS.
Lionel Messi, futbolista. / RRSS.

La maldición de Baladíoz ha llegado a su fin. Debemos remontarnos a la temporada 2014-2015 para ver la última victoria del conjunto azulgrana ante el Celta de Vigo. Por entonces, el cuadro catalán que dirigía Luis Enrique ganó por la mínima al equipo gallego con un gol de Mathieu a 15 minutos del final.

Tras la salida de Lucho del Camp Nou y la decadencia de aquel Barça que conquistó el triplete, la escuadra culé no había podido vencer en Balaídos: 4-3, 1-1, 2-2, 2-0 y 2-2 fueron, desde entonces, los resultados del equipo azulgrana en su visita a Vigo entre Liga y Copa del Rey.

Ni Ernesto Valverde, ni Quique Setién fueron capaces de lograr los tres puntos de territorio gallego. Esta noche, Ronald Koeman ha sido el que le ha dado la vuelta al calcetín, poniéndole fin a una maldición que llevaba más de 5 años desde aquel 5 de abril de 2015. Y qué mejor manera de poner fin a una mala racha que con una goleada arrolladora.

Un Barça imparable

Así, el nuevo Barça del técnico holandés suma y sigue. Tras haber arrollado al Villarreal en el Camp Nou, los azulgranas han despachado 0-3 al Celta en su visita a Balaídos. Con goles de Ansu Fati, un tanto de Olaza en propia puerta y otro de Sergi Roberto en el agregado, el Barcelona ha vuelto a sumar de a tres dejando muy buenas sensaciones a pesar de haber jugado la mitad del partido con uno menos.

La primera parte del compromiso mostró dos equipos valientes y decididos, si bien el control del balón fue mayormente azulgrana. Unos primeros 45 minutos bastante entretenidos y con un Barça sobrio y trabajador, que no tardó mucho en abrir el marcador. Lo hizo Ansu Fati, una vez más.

El canterano, que ha maravillado al mundo del fútbol abrió la lata al minuto 11 tras un pase de Coutinho, también de gran partido. El joven atacante se acomodó el balón con un control orientado que lo dejo dentro del área y le tembló el puso para puntear la bocha y mandarlo a guardar.

La expulsión de Lenglet en el ocaso de los primeros 45 minutos condicionó mucho el partido. El francés vio la segunda amarilla tras una falta a Denis Suárez, que se marchaba en solitario. Y ante el gran desempeño de Ansu Fati, el sacrificado fue Antoine Griezmann. El francés no tuvo su mejor día y se marchó al vestuario para darle entrada a Araujo. El central uruguayo repuso la zaga culé.

Se esperaba que en el complemento el Celta saliera al campo a morder aprovechando la superioridad numérica, tras la roja de Lenglet. Sin embargo, el Barcelona no perdió la compostura y, de hecho, siguió imprimiendo una intensidad tremenda. Pese a jugar con uno menos, los de Koeman siguieron corriendo y presionando al rival como en la primera mitad, tanto así que la inferioridad numérica apenas se notó.

Hasta el minuto 70 el Barcelona desarrolló un muy buen partido. Luego los de Koeman bajaron levemente la intensidad y el Celta se les vino encima, pero los locales no lograron concretar las pocas ocasiones de gol generadas. La más clara de los pupilos de Óscar García la tuvo Nolito sobre el minuto 80, pero el atacante español no le dio suficiente rosca al esférico, que se marchó cerca del segundo palo.

Sergi Roberto firmó la goleada en el agregado con un potente derechazo cerca del punto del penal, inatajable para el guardameta Iván Villar. La jugada empezó con un gran eslalon de Messi en la frontal del área. El argentino tiró a puerta, el arquero del Celta tapó y el lateral derecho del Barca aprovechó el rechace con un disparo a quemarropa.

Buena actitud hasta el final

Sin lugar a dudas, una de las cosas positivas que ha dejado la goleada del Barcelona es la actitud del equipo culé. Cierto es que la expulsión condicionó el encuentro, provocando que los jugadores tuvieran que duplicar sus esfuerzos y esto, a su vez, llevó a que las piernas de los futbolistas no respondieran de la misma manera a partir del minuto 70. Sin embargo, en líneas generales, los de Koeman nunca perdieron la compostura y mantuvieron la misma intensidad y actitud durante todo el compromiso.

De esta manera, el Barcelona sigue sumando de a tres y el próximo reto de los culés será nada menos que el Sevilla de Lopetegui, este domingo en el Camp Nou. @mundiario