El Barça dignifica el emblema de Campeón del Mundo arrancándolo de la camiseta del Madrid

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El Barcelona se proclama Campeón del Mundo. / RRSS

Se abre la jornada de reflexión en el Santiago Bernabéu tras una nueva renovación de ciclo en Barcelona que levanta su quinto título de la temporada. 

El Barça dignifica el emblema de Campeón del Mundo arrancándolo de la camiseta del Madrid

Al contrario que en las elecciones, en el fútbol sucede que la jornada de reflexión es casi siempre la posterior al partido. En algunos casos, como puede ser hoy, viene después del partido del rival. Cuando hablamos del Real Madrid la reflexión comenzó hace casi medio siglo y aún hoy sus pensadores están buscando soluciones creativas dentro del terreno de juego a la vista de que su dominio de los despachos y su prensa de cabecera no les es suficiente para hacer papeles dignos ante rivales decentes. Mientras tanto, Messi y Suárez - ese que se quedó fuera de la terna finalista del Balón de Oro para meter a Cristiano con calzador - dignifican el escudo de campeones del mundo arrancándolo de la camiseta del Real Madrid.

Puede que cambie el Gobierno, pero no es día de cambios en el fútbol. El año se acaba pero la repetición se torna obsesiva: Mundial de Clubs para el Barça, quinto Balón de Oro de Messi y tercer repoker en cinco años, con exhibición de poderío. Nada cambia. Los que pierden ante el Barça ya no lloran sino que lo asumen con una sonrisa, e incluso una cierta sensación de felicidad por haber estado ahí.

Tampoco cambia nada al otro lado del puente aéreo dónde un Real Madrid en crisis perpetua sigue en la infinita búsqueda de entrenador y de estilo, tercero en la liga de dos, eliminado de la Copa del Rey por hacer trampas y con un vestuario podrido desde el núcleo formado por Sergio Ramos y Cristiano Ronaldo, que piropean sin reparos al que será nuevo entrenador del Bayern Munich en sustitución de Guardiola en la cara de Benítez, cuya fama de duro se ha desvanecido como un Kroos o un Isco cualquiera, preocupado solo de comerse el turrón. Bueno, el turrón, el pavo, los almendrados, el jamón, y dos o tres butifarras catalanas. Y tras el festín, quién sabe si un enfrentamiento a Mourinho en octavos de Champions League, en el que puede ser su debut europeo si es que se oficializa el fichaje del portugués por la Roma.

Y aún sin cambio, no todo es malo. Las elecciones en España son un gran día para todo el madridismo. Tras la victoria del Barça en Japón, se hablará de pactos electorales y gobernabilidad. Si el Madrid no gana ante el Rayo, especial informativo a pie de urnas. Y además, esa sensación que felicidad que deben tener los blancos con derecho a voto al acudir a las urnas, esas que Florentino arrancó de Chamartín hace años para eternizar su visirato, en el que a falta de presidentes elegidos, se suceden los de honor.

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