Los atléticos lloran como mujeres lo que no pudieron ganar en el campo como hombres

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Torres, borrándose.

Y tras el pitido final, la tormenta. Si Carmena tenía problemas de tráfico con las ligeras lluvias de la semana pasada, tras los sollozos colchoneros el caos en la capital está garantizado, ironiza este autor.

Los atléticos lloran como mujeres lo que no pudieron ganar en el campo como hombres

Ante la proliferación de giliprogres y feminazis que nos encontramos en el día de hoy en las redes, en su mayoría caracterizados por su alto índice de analfabetismo funcional, me veo obligado a aclarar antes de empezar que el enfoque dado al post no es un intento de degradar la figura de la mujer y debilitarla en su comparativa contra el hombre. El título viene de una frase histórica, supuestamente pronunciada por la princesa Fátima, tras la pérdida de Granada por los musulmanes allá por 1492. Dicho esto, vamos al grano.

Fuentes oficiales han avisado a los vecinos de las urbanizaciones próximas al Manzanares de que extremen sus precauciones ante una posible subida del caudal del río, que de continuar puede llevar incluso a inundar el túnel del Vicente Calderón, ante las afluencias lacrimales provenientes de los continuos lloros de parte de los aficionados atléticos tras la derrota de ayer el Camp Nou.

El partido, que de haber sido añadido el árbitro el tiempo perdido por los jugadores atléticos (empatando, ganando y perdiendo) todavía se estaría jugando, acabó con un 2-1 favorable al once de Luis Enrique, que jugó en superioridad numérica desde el minuto 35 del primer tiempo tras una expulsión tan estúpida como clara del acabado delantero Fernando Torres, que había adelantado al Atlético de Madrid en el único balón que tocó en todo el partido, en un remate sin colocación que entró inexplicablemente entre las piernas de Ter Stegen. Pese a su gol, el canterano, que sigue recibiendo trato de ídolo por su colaboración en unos éxitos con el Atleti que nunca, nadie, ha encontrado, está para partido de homenaje. La absurda expulsión de ayer no hace más que confirmar el dato.

El mencionado y otro de Griezmann que sacó Ter Stegen unos minutos más tarde fue todo el bagaje ofensivo del equipo de Simeone en los primeros 90 minutos de la eliminatoria. El resto del encuentro, especialmente tras el descanso, fue un asedio poco fructífero del Barcelona, que con un poco más de acierto pudo haber dejado cerrada la eliminatoria.

Y tras el pitido final, la tormenta. Si Carmena tenía problemas de tráfico con las ligeras lluvias de la semana pasada, tras los sollozos colchoneros el caos en la capital está garantizado.

En el post-partido de ayer nos encontramos plañideras de todos los tipos: las que, no sin razón, claman por la injusta 'no expulsión' de Luis Suárez, pero que obvian la injusta 'no expulsión' de Lucas; pasando por las Luis Filipe de turno - el mismo que debía estar todavía sancionado por intentar sacar de la circulación a Leo Messi -, que muy al estilo de su antiguo jefe, achaca el arbitraje a los favoritismos de la UEFA por el Barcelona (los de la UEFA, no los de la Liga de la que salió campeón tras anularle Mateu un gol legal a Leo Messi); y acabando por las madridistas que esperaban agazapados antes de su farsa de hoy, la oportunidad de unirse a los aficionados de un equipo al que insultan, desprecian y atracan por sistema, para hacer un frente conjunto contra un enemigo que nunca lo ha sido del Atleti, ni lo será, salvo por algunos abrazafarolas que ayer en caliente se unían en cuerpo y alma a Mourinho y sus teorías conspiratorias. Sí, a Mourinho y a engendros periodísticos tan anti-atléticos como anti-barcelonistas como García Caridad o Josep Pedrerol.

La realidad es que Simeone con todo lo buen entrenador que es, cada vez que juega contra el Barça parece una copia de Mourinho. Las pérdidas de tiempo, patadas tobilleras y macarrismo post-partido del portugués han sido reproducidas de manera casi impecable por el técnico argentino, cuya maestría en el juego subterráneo ha resultado en nada más y nada menos que siete derrotas en siete enfrentamientos contra el Barcelona de Luis Enrique. Igual, tras siete derrotas de siete, debe hacerse mirar lo que no está haciendo bien, arreglar un poco el juego con el balón en los pies, y dejar de estar tan orgulloso de sus jugadores cuando pierden. El fútbol ni es solo balón, ni es solo garra. @SirDanielC

>Este artículo también está publicado en la web de su autor www.bloggol.es

 

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