El Atlético respira y sueña: Julián listo para la batalla contra el Barça en la Copa

Julián Alvarez. / @atleti
El delantero argentino le regala un importante triunfo al equipo de Simeone, pero más importante aún, rompe su racha negativa en LaLiga.

El Atlético sobrevivía en el Tartiere como quien aguarda un empate sin alma cuando apareció Julián Álvarez para romper una sequía impropia de su categoría. El argentino marcó en la última jugada del partido y en el único disparo a puerta del conjunto rojiblanco. No fue una exhibición, fue una sacudida. Y a veces el fútbol no exige estética, exige precisión en el segundo exacto.

La acción nació en los pies y el corazón de Julio Díaz. El canterano, debutante en el once, se lanzó al suelo para rescatar una pelota que parecía condenada al saque de banda. Ese gesto, más simbólico que vistoso, cambió el destino del encuentro. Sin su rebaño, no habría quiebro del 19 ni remate que hundiera al Real Oviedo.

Hasta entonces el Atlético había sido un monumento a la nada. Posesiones tibias, circulación sin filo y una sensación creciente de resignación. Mientras tanto, Oblak sostenía el andamiaje con dos intervenciones decisivas ante Ilyas y Reina, recordando que el esloveno sigue siendo el seguro de vida de este equipo cuando el juego no fluye.

El Cholo agitó el banquillo con Julián, Koke, Griezmann y compañía buscando algo más que orden. Buscaba carácter. Durante unos minutos el Atlético se adueñó del balón, aunque sin desborde ni vértigo. El empate parecía destino sellado hasta que el fútbol decidió conceder un último acto dramático.

Este 0-1 no figurará entre las grandes obras del campeonato, pero sí puede marcar un punto de inflexión. Julián se quitó un peso que empezaba a resultar incómodo y el Atlético sumó tres puntos que valen más por el contexto que por el brillo. A veces el futuro empieza con un balón salvado en la banda y un disparo que rompe el silencio. @mundiario