LaLiga expone las grietas del Atlético: Simeone se juega su credibilidad ante el Brujas

Diego Simeone, entrenador del Atlético de Madrid. / @atletienglish
Del 4-0 al Barça al 3-0 del Rayo: la afición no entiende un equipo que se apaga sin aviso alguno.

El Atlético vive instalado en una contradicción que desespera y fascina a partes iguales. En apenas tres días pasó de arrasar al Barcelona en Copa, con un 4-0 que incluso se quedó corto, a convertirse en presa fácil para el Rayo Vallecano, que le endosó un 3-0 sin que los de Simeone parecieran tener respuesta, ni fútbol, ni colmillo, ni urgencia.

La pregunta, por tanto, no es un capricho del aficionado: es una necesidad. ¿Qué Atlético veremos en Champions ante el Brujas? Porque el equipo que barrió al Barça fue un conjunto reconocible, feroz, solidario, con hambre y con esa sensación de que en Europa nadie le dobla el brazo sin sangrar. El del Rayo, en cambio, fue un Atlético deshilachado, lento, resignado, como si la Liga se hubiera convertido en un trámite incómodo.

Oblak lo dijo sin rodeos tras la debacle: el equipo se ha dejado ir en el campeonato. Y el Cholo, aunque se resista a admitirlo, se ha quedado casi solo defendiendo que el Atlético es el mismo en todas las competiciones. No lo es. Los números lo delatan: un punto sobre nueve ante Levante, Betis y Rayo, rivales serios, sí, pero ninguno de primerísimo nivel. Y en la tabla, una distancia sideral respecto a Barça y Real Madrid.

El problema es que el margen se estrecha incluso en el objetivo mínimo. El Betis, quinto, está a solo cuatro puntos, y el Atlético no puede permitirse muchos más despistes si quiere acabar entre los cuatro primeros. La temporada, en Liga, se le está escapando como arena entre los dedos, y eso genera una tensión peligrosa: la de un equipo que empieza a jugar más por obligación que por convicción.

Ahora llega el refugio emocional del cholismo: la Champions. El Brujas, en teoría, es inferior, pero el Atlético ha demostrado que la teoría no sirve cuando el equipo se desconecta. La vuelta será en el Metropolitano, un factor decisivo… hasta que recuerdas el golpe del Bodo y el empate ante el Galatasaray, esos dos partidos que le impidieron meterse entre los ocho primeros y que aún funcionan como cicatriz.

Mil atléticos viajarán a Bélgica con la esperanza de ver al equipo que pasó por encima del Barcelona, no al que se dejó arrastrar por el Rayo. Simeone tiene a casi todos disponibles salvo Barrios, lesionado, y Nico, baja de última hora. Y ahí está el punto exacto de la temporada: no es un problema de nombres, es un problema de actitud. Porque cuando el Atlético compite de verdad, puede con cualquiera. El drama es que ya nadie sabe cuándo decide hacerlo. @mundiario