El Atlético y el Barça dignificaron la Copa del Rey con una eliminatoria de altos quilates

Lamine Yamal, Ademola Lookman y Pau Cubarsí. / www.atleticodemadrid.com
En el Metropolitano hubo precisión quirúrgica ofensiva por parte de los colchoneros, mientras en el Camp Nou reinó el orgullo y la entrega azulgrana.

El FC Barcelona se despidió de la Copa del Rey sin el premio de la clasificación, pero con la sensación de haber honrado la competición hasta el último aliento. El equipo azulgrana se lanzó con todo a por la remontada del 4-0 encajado en la ida y firmó una actuación llena de orgullo competitivo en el Spotify Camp Nou, donde empujó al Atlético de Madrid hasta el límite.

El conjunto dirigido por Hansi Flick jugó con intensidad, valentía y una ambición que nunca se apagó. Desde el primer minuto acorraló al Atlético, dominó el balón y generó ocasiones con insistencia. El 3-0 final reflejó el enorme esfuerzo de un equipo que nunca dejó de creer, aunque finalmente se quedara a las puertas de una remontada que habría entrado en la historia del torneo.

La actuación individual de varios futbolistas elevó aún más el nivel del espectáculo. Lamine Yamal firmó un partido deslumbrante, recuperando ese fútbol eléctrico que ya había mostrado en grandes noches europeas. Pedri, por su parte, volvió a demostrar su capacidad para gobernar el juego, manejando el ritmo del encuentro y multiplicándose en cada acción.

El Atlético hizo lo propio en el encuentro de ida

Si hay quitarse el sombrero ante el Barça, no menos reconocimiento merece el conjunto entrenado por Diego Simeone. A sabiendas del huracán de fútbol que enfrentarían en el Camp Nou, el Atlético de Madrid se defendió con uñas y dientes para evitar una debacle contra los pupilos de Hansi Flick. 

Sinceramente, si yo fuera Simeone, con toda la artillería con la que cuenta en la plantilla habría planteado un partido totalmente distinto, pero esta vez su táctica de esperar al rival le sirvió para avanzar a la gran final de la Copa, que dicho sea de paso se antoja como muy justo, especialmente después de ver la exhibición en el Metropolitano que incluyó un merecidísimo 4-0. 

Más allá del resultado, el encuentro en la capital catalana dejó la sensación de haber asistido a una de esas eliminatorias que justifican la esencia de la Copa. Fueron duelos cargados de emoción, intensidad y dramatismo, de los que mantienen al espectador pendiente hasta el último segundo y que explican por qué esta competición conserva un encanto especial dentro del calendario.

Al final, jugadores del FC Barcelona y del Atlético de Madrid compartieron abrazos y gestos de reconocimiento tras una batalla deportiva que dejó huella. El Barça no levantará esta Copa y queda por ver lo que le depara destino al Atlético en la gran final ante Athletic o Real Sociedad, pero el empeño de ambos cuadro y sus espíritus competitivos hicieron que el torneo saliera engrandecido. @mundiario