Deportistas en el mundo de la política: con ustedes el ilustre senador Romario

El senador brasileño, Romário Souza Faría. / @romarioonze
El senador brasileño, Romário Souza Faría. / @romarioonze
El mítico exfutbolista brasileño, se distinguió como uno de los delanteros más letales de su época. Ahora es uno de los servidores públicos más influyentes de su país natal. 
Deportistas en el mundo de la política: con ustedes el ilustre senador Romario

Uno de los mejores jugadores de la historia de Brasil, fue el carioca Romário de Souza Faría.  El habilidoso delantero, conocido como O Baixinho, saltó a la fama en el Vasco Da Gama a mediados de los años ochenta; desde sus inicios mostró un talento innato para perforar las redes que le permitió afrontar sus duelos ante la portería contraria con una pasmosa tranquilidad, sin importar la envergadura o la calidad de los zagueros de su época. Letal como pocos en el área chica gracias a su velocidad, inteligencia y su carácter imprevisible: era capaz de definir con cualquiera de sus piernas, de cabeza (aunque es de muy baja estatura), con algún movimiento acrobático o sencillamente con un toque sutil. 

Con el conjunto de Río de Janeiro se abrió paso rápidamente entre los mejores prospectos brasileños del momento, junto con otro grande que brillaría en el futuro de la canarinha, el atacante del Flamengo, Bebeto, sin embargo Romario fue una figura superlativa, que  empezó a forjar su leyenda cuando conquistó en dos ocasiones el título de máximo goleador del Campeonato Carioca (1986 y 1987); sus goles fueron fundamentales para que su club se impusiera en el torneo local entre 1987 y 1988.

Aquellas actuaciones del delantero, le abrieron las puertas de la selección de Brasil, en la era post Tele Santana, que maravilló al mundo entre 1982 y 1986. Ante Irlanda en 1987 jugó su primer partido internacional, pero a pesar de su indudable talento, todavía no era un fijo en las convocatorias de la absoluta, pero sí era la estrella indiscutible de la selección sub-23, que ganó la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988.

 

Su paso por la capital de Corea del Sur se convirtió en una de las más legendarias actuaciones de un futbolista, en una cita olímpica. Romario marcó 7 goles en seis partidos, unas cifras impresionantes pero insuficientes a la vez, porque el gigante de América del Sur perdió la final por el oro ante la Unión Soviética, aunque eso no evitó que el jugador mostrara su impronta de crack, que lo impulsó a ser uno de los mejores del mundo posteriormente.

Después de Seúl 88 se marchó al PSV Eindhoven, vigente campeón de la Copa de Europa. En las tierras de los tulipanes siguió su paso imparable, marcando dianas, ganando trofeos individuales y colectivos, que lo auparon a un rol más importante dentro de su seleccionado brasileño, que justamente un año después, en el Estadio Maracaná, se impuso en la final de la Copa América ante Uruguay, con un gol de Romario. Fue el primer trofeo continental que levantaba Brasil desde 1949, y sirvió para mostrar el potencial de la dupla Romario-Bebeto, que años después ganó la Copa del Mundo en 1994.  

El tetracampeonato y la decadencia

Romario alcanzó el punto más alto de su carrera en 1994. Cuando era jugador del FC Barcelona se transformó en el mejor delantero del momento, y a pesar de perder la final de la Champions League en Atenas, ante el AC Milan de Fabio Capello, el brasileño llegó al Mundial de los Estados Unidos, con la misión de romper con la maldición, que impedía que Brasil se llevase la Copa del Mundo desde 1970.

Los cinco goles del killer lo llevaron a transformarse en el mejor del torneo, guiando a Brasil junto con su compañero Bebeto, al tan ansiado tetracampeonato. Ese fue el gran momento de la vida profesional en el mundo del fútbol de Romario, que también le sirvió para ganar el premio FIFA World Player de 1994, sin embargo en el Estadio de Pasadena, en aquel partido ante Italia comenzó la decadencia del futbolista. 

Abandonó por la puerta de atrás al conjunto azulgrana, para marcharse al Flamengo. Su talento le permitió golear a placer, pero era más protagonista por situaciones extradeportivas que por sus actuaciones vestido de corto. Aunque en 1997 volvió a ser uno de los referentes de la selección, junto con Ronaldo Nazario, una inoportuna lesión lo apartó del Mundial de Francia 1998

Su larga carrera tuvo altos y bajos. Marcó goles, sumó más títulos en su hoja de vida y terminó colgando los botines en 2009, después de un efímero paso por el América de la segunda división de Río de Janeiro. En total sumó 771 tantos en 989 partidos oficiales entre clubes y las distintas selecciones brasileñas. 

La polémica carrera política de O Baixinho 

A pesar de que es un fiestero empedernido, reconocido latinlover y que fue condenado por fraude fiscal por no declarar sus ingresos en los años noventa, Romario se propuso a incursionar en el mundo de la política. Su popularidad, promesas de acabar con la corrupción en el fútbol brasileño y la inclusión de personas con necesidades especiales fueron sus principales herramientas para que los votantes se inclinaran por él, y por ello obtuvo un escaño en el Senado brasileño en 2010.

El antiguo mejor delantero del mundo, que ganó títulos de máximo goleador en 14 ocasiones en tres países distintos (10 en Brasil, 3 en los Países Bajos y uno en España), fue elegido senador por Río de Janeiro, gracias a su carisma y al apoyo del Partido Socialista Brasileño. En 2014 dio otro paso en su proyecto alejado de la mencionada tolda política, ganando simpatías entre aquellos ciudadanos descontentos, que se lanzaron a la calle contra la organización del Mundial de Brasil 2014.

El gigante sudamericano estaba viviendo un universo de contradicciones en aquel momento. Eran capaces de organizar eventos como la Copa del Mundo y los Juegos Olímpicos, pero las deficiencias sanitarias, educativas, la corrupción, el desempleo y la pobreza estaban a la orden del día, a pesar de los avances que consiguió el gobierno Lula Da Silva, que tenían que continuar de la mano de Dilma Rousseff. Romario ganó por goleada, obteniendo el voto de casi cinco millones de ciudadanos. 

El Congreso de Brasilia se transformó en el escenario de los señalamientos de Romario, que lo convirtieron en uno de los personajes más influyentes de la política nacional, hasta el punto de intentar convertirse en gobernador de Río de Janeiro, no obstante, ese sueño no se cumplió porque no pasó el corte de la segunda ronda, quedando en la cuarta posición, muy por detrás de Wilson Witzel, que a la postre se impondría en las elecciones. 

Los señalamientos contra su gestión y el apoyo a Bolsonaro

Sus detractores lo acusan de frívolo, que se aprovechó de su fama para asegurarse la vida después de su retiro de las canchas y que además olvidó la esencia de su discurso que lo llevaron a entrar en el mundo de la política. “Ya no hay ni rastro de aquel político combativo, mordaz y regeneracionista. Romario se ha convertido en un integrante más de la casta política brasileña, que disfruta de las prebendas institucionales y que ya participa del tradicional cambio de partido, en su caso tres en la última legislatura” escribió el periodista Joaquim Piera en Sport

El propio comunicador añadió, que el único interés del astro brasileño es seguir viviendo del dinero público, con el objetivo de perpetuarse en el poder en las “elecciones de 2022 para seguir con un salario fijo, viviendo a cuerpo de rey, por eso no ha dudado en abrazarse a la extrema derecha”. 

El año pasado el crack dejó muy clara su postura con respecto a Jair Bolsonaro, durante una entrevista que concedió al canal de YouTube Cara a Tapa.  “El país estaba en la mierda años atrás” y asegura que todo mejoró considerablemente con la presencia de Bolsonaro, un político al que conoce y respeta. “Conviví con Bolsonaro cuatro años y él es una persona muy seria. Tiene coraje y no tiene miedo a posicionarse. ¿Unas elecciones contra Lula? Seguiría votando al actual presidente”.

Con respecto a los señalamientos de corrupción en su contra, Romario salió al paso y dijo. “Fui descartado por dejar claro que no tenía intención de participar en este tipo de crímenes” afirmó. “En el primer año me llegaron algunas cosas, pero uno demuestra lo que es durante sus comienzos. Mi línea siempre va a ser una y las personas lo entienden. Me posicioné de un lado y después se acabó”. @mundiario

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