El Athletic sigue de capa caída en LaLiga: ¿se agota el crédito de Ernesto Valverde?
El Athletic Club atraviesa un túnel oscuro del que no parece encontrar salida. La derrota en el Sánchez-Pizjuán, sumada a las cuatro anteriores en cinco partidos, confirma que el equipo de Ernesto Valverde ha perdido rumbo en la Liga. El gol inicial de Robert Navarro fue apenas un espejismo en un encuentro que terminó siendo otra muestra de fragilidad. Los leones, lejos de rugir, se han convertido en un conjunto dócil y previsible.
El contraste con el Sevilla fue evidente: los andaluces, con ocho bajas y urgencias acumuladas, mostraron más hambre y convicción. Peque y Akor Adams aprovecharon las concesiones defensivas bilbaínas para hurgar en la herida abierta de un Athletic que no sabe cerrar partidos. Valverde, en su intento de rotar, dejó a Nico en el banquillo y apostó por Urko Izeta, pero la apuesta se convirtió en un símbolo de la falta de soluciones. El equipo parece caminar sin brújula.
La primera parte ofreció un espejismo de competitividad, con alternativas y un gol que ilusionó a los visitantes. Sin embargo, la respuesta sevillista fue inmediata y contundente. El empate de Peque dejó claro que el Athletic no tiene capacidad de sostener ventajas ni de imponer su ritmo. Cada ataque rival se convierte en amenaza, cada error defensivo en sentencia. La fragilidad es ya marca registrada de este Athletic de capa caída.
El penalti de Yuri y la ejecución impecable de Akor Adams fueron el jarro de agua fría definitivo. El Athletic, que había salido mejor tras el descanso, se derrumbó en cuanto el marcador se puso en contra. La reacción fue más de desesperación que de fútbol, con un equipo volcado pero incapaz de generar ocasiones claras. Nervión rugía, mientras los leones apenas susurraban. La impotencia se ha instalado en un vestuario que no encuentra respuestas.
La derrota en Sevilla no es un accidente, sino la confirmación de una tendencia preocupante. Cinco jornadas sin ganar, un punto de quince posibles y un técnico que parece quedarse sin ideas. Valverde observa cómo su equipo se desangra en la Liga, mientras la Champions ofrece un espejismo que no tapa la realidad doméstica. El Athletic, otrora símbolo de garra y orgullo, hoy es un equipo sin alma, atrapado en una crisis que amenaza con devorar su temporada. @mundiario