Alcaraz ya tiene ruta en Doha: debut, rivales y el sueño de Sinner

Carlos Alcaraz. / Instagram: australianopen
l murciano debuta ante Rinderknech y apunta a una final de alto voltaje.

Carlos Alcaraz ya conoce el mapa de su próxima conquista. Tras ganar el Open de Australia y completar la hazaña histórica de convertirse en el tenista más joven en lograr los cuatro Grand Slams, el murciano aterriza en el ATP 500 de Doha con una misión clara: seguir estirando su reinado y llegar a la final con la ambición intacta. Su debut será ante Arthur Rinderknech, un rival incómodo, pero al que Alcaraz debería imponerse si mantiene el nivel que lo ha llevado a firmar 18 victorias en 19 partidos este inicio de curso.

Doha, además, no es un torneo cualquiera: es la puerta de entrada a la gira dura de Oriente Medio y el trampolín perfecto antes de Indian Wells y Miami. Alcaraz llega con la seguridad de que será número uno del mundo al menos hasta el 30 de marzo, pero también con una advertencia tatuada en la memoria: el año pasado cayó en cuartos ante Jiri Lehecka. Es decir, aquí no basta con llegar como favorito. Hay que demostrarlo.

El cuadro le sonríe, al menos sobre el papel. Tras Rinderknech, el murciano se mediría en segunda ronda a Valentin Royer o a un jugador procedente de la previa. Y en cuartos, el camino se endurece con nombres que pueden convertir el partido en una trinchera: Jaume Munar, Karen Khachanov o Fucsovics. Doha no perdona el mínimo despiste, y menos en pista dura, donde la velocidad del partido puede cambiarlo todo en dos juegos malos.

Pero el verdadero muro aparece en semifinales: Medvedev, Rublev o Tsitsipas. Tres estilos distintos, tres amenazas serias. Medvedev es el ajedrezista que te asfixia, Rublev es el martillo que te rompe el ritmo, y Tsitsipas es el talento que, si se enciende, te obliga a jugar perfecto. Si Alcaraz llega a esa ronda, ya no habrá excusas: será un test de campeón total.

Y al fondo, como si fuera el destino escrito en letras grandes, aparece el nombre que todos quieren: Jannik Sinner. El italiano parte como gran favorito en su lado del cuadro, aunque su ruta es más traicionera: Machac, Popyrin, Mensik y posibles cruces con Bublik, Fils o Lehecka. Un camino lleno de minas. Pero si ambos cumplen, Doha tendrá una final que sería mucho más que un título: sería una declaración de poder antes de los Masters 1000. @mundiario