Alcaraz y la kriptonita que ha descubierto en tierras estadounidenses
Carlos Alcaraz vuelve a despedirse prematuramente de un torneo que, en otro tiempo, parecía su territorio. Tras el desastre en Indian Wells, el murciano se topó con una versión inspirada de David Goffin y sucumbió en tres sets. La derrota deja muchas dudas sobre su estado físico y mental en este tramo de la temporada.
El ex campeón de Miami reconoció su bajo nivel y su falta de confianza en su físico, pero las excusas empiezan a sonar repetitivas. Si bien en Indian Wells el problema fue el viento y en Miami su condición física, la realidad es que el español sigue sin recuperar la chispa que lo llevó a la cima. Su tenis brilla a ratos, pero se apaga cuando más se le necesita.
No es solo cuestión de derrotas, sino de sensaciones. Alcaraz no impone respeto como antes y su aura de invencibilidad en los momentos clave ha desaparecido. En otro tiempo, un rival como Goffin no habría sido más que un trámite, pero ahora cualquier jugador con paciencia y orden táctico parece tener opciones contra él.
La presión por volver a ganar le está jugando una mala pasada. El murciano parece más centrado en recuperar su mejor versión que en adaptarse a las circunstancias de cada partido. Si no encuentra soluciones pronto, su temporada en tierra batida, donde defiende muchos puntos, podría convertirse en otro calvario.
El problema no es perder, sino la forma en que lo hace. Su discurso suena más a resignación que a autocrítica, y eso es preocupante. Alcaraz necesita reaccionar y, sobre todo, redescubrir su esencia. De lo contrario, la temporada que prometía ser la de su consolidación podría convertirse en la de su gran decepción. @mundiario