Alcaraz es duda seria para el primer partido de España en la Final 8 de la Copa Davis
Carlos Alcaraz llegó a Bolonia entre incertidumbre y expectativa, después de un recorrido en furgoneta desde Turín que se extendió por más de tres horas. Apenas instalado, su “primer partido” fue en una clínica local, donde se sometió a una resonancia para evaluar la sobrecarga en el isquiotibial derecho que arrastra desde la fase de grupos de las ATP Finals.De acuerdo a las informaciones publicadas por el diario Marca, el dolor creció en semifinales ante Auger-Aliassime y alcanzó su punto crítico en la final frente a Jannik Sinner, obligándolo a frenar en la antesala de la Copa Davis.
El deseo de Alcaraz es inequívoco: quiere jugar y levantar la Ensaladera con España, la séptima del equipo nacional si se logra el objetivo. Sin embargo, no arriesgará su físico. Los resultados de los estudios fueron enviados directamente a su médico personal, Juanjo López, cuyo criterio será determinante para decidir si el número uno del mundo puede competir. Por ahora, el murciano no entrenará este martes y recibirá tratamiento en el hotel, con la intención de probarse el miércoles y evaluar si su cuerpo responde.
La situación condiciona por completo el plan de David Ferrer. En dobles, Alcaraz está prácticamente descartado y el seleccionador ya trabaja con una pareja fija: Marcel Granollers y Pedro Martínez, quienes han mostrado solidez en los entrenamientos. Al otro lado de la red, la República Checa se perfila con Tomas Machac y Jakub Mensik, un dúo que Berdych ya utilizó con éxito en los cuartos contra Estados Unidos, lo que eleva el nivel de exigencia para España.
En los individuales, el escenario también se mueve. Aunque Jaume Munar es el número dos natural por méritos propios y llega reforzado tras su gran actuación en Basilea, Ferrer valora seriamente la opción de Pablo Carreño. El gijonés, reciente finalista del Challenger de Olbia en pista dura, aporta experiencia y un perfil competitivo ideal para una serie que podría definirse por detalles ante los checos, uno de los bloques más sólidos del torneo.
Con el reloj avanzando hacia el debut, la selección española se sostiene entre la prudencia médica y la esperanza. Alcaraz conserva la sonrisa y la calma —como mostró al regresar al hotel con su habitual estilo desenfadado—, pero su participación sigue en duda. España aguarda una decisión que podría cambiar el rumbo de la eliminatoria y, sobre todo, marcar el cierre de una temporada en la que cada esfuerzo cuenta más que nunca. @mundiario