Bombazo en Chamartín: el adiós de Xabi Alonso y el despido que todos veían venir

Xabi Alonso, escena del despido. / Mundiario
El plan del técnico vasco perdió aire y Florentino apuesta por Arbeloa para reanimar al equipo blanco.

Treinta y cuatro partidos bastaron para dibujar una curva descendente imposible de disimular. Xabi Alonso abandona el banquillo tras apenas 232 días, un ciclo breve que empezó como una tormenta perfecta y terminó como una combustión lenta, sin explosión, pero sin remedio.

El arranque fue un vendaval. Trece victorias en catorce partidos, liderazgo firme en Liga y paso impecable por Europa. El equipo corría con viento a favor, vertical, reconocible y voraz. Chamartín veía un proyecto con pulso y convicción.

Pero a partir del 1 de noviembre, el cielo se cerró. El equipo empezó a perder altura, como un avión que entra en turbulencias sin aviso. Siete triunfos en catorce encuentros reflejan algo más que un bache: hablan de desgaste, de mensajes que dejaron de llegar.

Anfield marcó el punto de inflexión. Aquel partido fue el espejo donde el Madrid dejó de reconocerse. Después llegaron tropiezos encadenados, partidos sin alma y una sensación constante de fragilidad competitiva, impropia de un gigante.

El balance final no es catastrófico en cifras, pero sí en sensaciones. El Madrid pasó de marcar el ritmo a correr a contrapié. Y en un club donde el tiempo no espera, perder la inercia es perder el puesto. @mundiario