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El festival Woodstock frente al mar

La idea del festival de música más grande de todos los tiempos en Estados Unidos se gestó en Miami.

El festival Woodstock frente al mar
Woodstock. / RR SS.
Woodstock. / RR SS.

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Pedro Medina León

Pedro Medina León

El autor, PEDRO MEDINA LEÓN, nació en Lima (Perú), en 1977, estudió Literatura (Florida International University) con una especialización en Sociología y en su país Derecho y Ciencias Políticas (Universidad de Lima). Es autor de los libros Streets de Miami, Mañana no te veré en Miami, Lado B y Varsovia, y es editor de las antologías Viaje One Way y Miami (Un)plugged. En 2017 se produjo el cortometraje The Spirit Was Gone, inspirado en los personajes de su novela Lado B. Además es creador y editor del portal cultural y sello editorial Suburbano Ediciones. Como gestor cultural fue co-creador de los programas #CuentoManía, Miami Film Machine, Pido la palabra y Escribe Aquí –galardonado con una beca Knight Arts Challenge por la Knight Foundation Center–. Impartió cursos de técnica narrativa en el Koubek Center de Miami Dade College. Es columnista de El Nuevo Herald y de MUNDIARIO. @mundiario

La tarde del 18 de mayo de 1968, Mothers of Invention, banda de Frank Zappa, cerraba su repertorio en el Gulfstream Race Track de Hallandale Beach ante a veinticinco mil personas, muchos de ellos estudiantes de distintos estados, que compartían joints sobre sus mantas en el cesped. Luego vendría lo mejor: Jimi Hendrix, vestido con una camisa blanca ceñida y pantalones rojos, bajó de un helicóptero acompañado de su banda y continuaron sobre la tarima.

Si bien en la década de 1960 Miami era una ciudad en ciernes, de extrema derecha y conservadora, no se mostraba indiferente al movimiento contracultural que tanta fuerza había cobrado en San Francisco y New York. Coconut Grove entonces era una villa de artistas, de jóvenes de cabelleras largas, barbas ralas y pantalones acampanados que escuchaban música folk y ejercían una protesta pacífica en favor de los derechos humanos y en contra de la guerra de Vietnam. Entre ellos se encontraba Michael Lang, un new yorker melómano, que desde los catorce años se encerraba a fumar marihuana en su habitación, mientras de fondo sonaban algunas veces discos John Coltrane y otras de Celia Cruz. A los dieciséis llegaron unos viajes sensoriales inigualables con el LSD, y ese verano, una mujer afroamericana, mayor, proxeneta, de tacones y elegantes trajes de noche, le presentó un mundo que terminaría de cambiar su vida: la bohemia y la contracultura del Village.

Al finalizar el High School Lang se mudó al Village, donde se rodeó de artistas, creadores, músicos, y atendió a clases en la Universidad de New York (NYU), aunque nunca colgó el diploma en su pared: antes de graduarse abandonó los estudios, vendió lo que tenía y partió con su novia en un road – trip hacia Miami, a Coconut Grove, vecindario que conocía y había llamado su atención. El plan de Lang era abrir una tienda de accesorios para fumar marihuana y aunque el primer intento en South Miami fue fallido porque la policía intervino la inauguración y lo cerraron por no tener licencia, el segundo, en Coconut Grove, fue diferente.

La nueva tienda de Lang tuvo como nombre The Head Shop South, las paredes forradas con posters de Dylan, Allen Ginsberg, Lenny Bruce, parlantes que no descansaban con The Beatles, Rolling Stones, The Byrds, en la trastienda operó el diario underground The Libertarian Watchdog y se volvió un party time spot para fumar marihuana y tripear con LSD. Aprovechando el momento Lang empezó a organizar conciertos en recintos como el Coconut Grove Dinner Key Auditorium -donde Jim Morrison protagonizaría un escándalo más adelante- que los consolidaron a él y su tienda como uno de los principales referentes de la contracultura en Miami. Pero lo más grande, su proyecto mayor, lo gestaba en la cocina de su casa, con un grupo de amigos y colegas: el primer festival de música en la historia de Florida.

Poco a poco las conversaciones tomaron forma y así nació el Miami Pop Festival, en la localidad del Gulfstream Race Track, duraría un fin de semana y la lista de invitados estaba conformada por bandas de Miami y grandes figuras como John Lee Hooker, Chuck Berry, Mothers of Invention, Blue Cheer, Crazy World of Arthur Brown y Jimi Hendrix que se encontraba de gira por el país y esta sería su última parada. La primera fecha, sábado, resultó un éxito rotundo, It Was Magic, dijo Lang al respecto; sin embargo, el domingo, el clima tropical de Miami con sus lluvias y vientos, obligó a cancelar casi al inicio. Los artistas se retiraron a sus hoteles, y ahí, en el camino de regreso, en la limousine,Hendrix compuso “Rainy Day, Dream Away”.

Michael Lang contrajo muchas deudas para llevar a cabo el Miami Pop Festival y la cancelación de la segunda fecha no le permitió cubrirlas. Su opción fue declararse en bancarrota y hacer maletas para regresar a New York, a Woodstock, un pueblo rodeado de montañas, que se había convertido en una pequeña meca de músicos y artistas, con el propósito de replicar su idea de la Florida. @mundiario