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WestWorld: Los robots buscarán amar y ser correspondidos

WestWorld plantea una gran incognita que pesa sobre nuestro futuro: Los robots son imbatibles, han logrado la inmortalidad, son más eficientes que nosotros los humanos y se debaten entre eliminarnos o trabajar cooperativamente, pero es alli donde surge una debilidad: las emociones humanas.

WestWorld: Los robots buscarán amar y ser correspondidos
WestWorld. / Pinterest.
WestWorld. / Pinterest.

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J. re Crivello

J. re Crivello

El autor, J. RE CRIVELLO, colaborador de MUNDIARIO, es escritor digital, profesor y empresario. Ha publicado 12+1 libros, entre ellos Kennedy Obscenity (2015), ¿Qué tripa se te ha roto? (2016), Los Monos Humanos, Bios y Robots (2015) y La Isla (2016). Dirige Fleming AC y FlemingLAB Taller de Escritura & Comunicación Online. @mundiario

Los robots son imbatibles, han logrado la inmortalidad, son más eficientes que nosotros los humanos y se debaten en WestWorld entre eliminarnos o trabajar cooperativamente. Es el último minuto de la segunda temporada de la serie, cuando esta decisión es representada por Dolores, nuestra heroína del mal y el bien y Bernard, el robot reflexivo.

¿Ese es el futuro de nuestra humanidad de humanos dominantes de las demás especies? Para ello recapitulemos a través de un reportaje aparecido en la revista Squire, sobre un aspecto que no aparece en el manual: las emociones, el amor:

El episodio ocho -de la Segunda Temporada-, titulado Kiksuya, arregla ese detalle. Y no sólo eso: ese es, además, el capítulo más emotivo y revelador de toda la temporada. Quizás de toda la serie. Su historia de amor con Kohana (Julia Jones) da sentido a toda esta cruzada caótica que vive el parque. Baja a los infiernos -los sótanos del laboratorio- para buscarla, cual Orfeo que baja al inframundo en busca de Eurídice. Lo que hace tan especial a la historia de Akecheta (Zahn McClarnon) es, básicamente, su capacidad de aunar todas esas pistas que llevamos recolectando desde el inicio sobre la consciencia de los anfitriones, y colocarlas en una historia única, sin pausas, diseñada para convencernos de una vez por todas de que los robots sienten y padecen. Que tienen memoria, sueños y emociones.

Es este momento cuando de nuevo se igualan robots y humanos. Una civilización de iguales que conocen el odio, el amor, la venganza, y hasta ambicionan ser madre como Dolores que entra por primera vez al mundo real humano con cinco posibles robots en su bolso.


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Los humanos hemos abandonado nuestra envoltura animal al conquistar la razón y nos traiciona la capacidad de emocionarnos, los robots descubrirán esta capacidad que nos acercará a nosotros.

¿Qué lucha sobrevendrá?  Tal vez podamos definir el futuro que ya es siglo XXI, con esta enigmática frase de Dolores a Bernard en el último capítulo de Westworld:

“Existirás mientras alguien te recuerde”.

Nota:

Nos queda mañana el último artículo de la serie, La memoria humana y la memoria robótica.

“Existirás mientras alguien te recuerde”. Dolores a Bernard. @mundiario