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MUNDIARIO

Una visión panorámica de la cultura hispanoamericana contemporánea

La élite intelectual, la incorporación de la cultura como “derecho” en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, las tasas de analfabetismo, la emigración de los latinoamericanos y la inmigración de árabes que participaron en varios ámbitos de esta sociedad de acogida.

Una visión panorámica de la cultura hispanoamericana contemporánea
Gabriel García Márquez.
Gabriel García Márquez.

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Kamelia Temsamani

Kamelia Temsamani

La autora, KAMELIA TEMSAMANI, es colaboradora de MUNDIARIO. Doctoranda en Lenguas y Culturas en la Universidad de Jaén y Máster en Cultura Hispánica y Comunicación por la UAE de Tetuán, es especialista en literatura diaspórica y representación mediática. @mundiario

A partir de la Independencia, surge en América Latina una élite intelectual que no se sentía orgullosa de ser latinoamericana. Esta generación de positivistas y liberales estaba dividida en dos grupos. Por un lado, los tradicionales y conservadores, muy identificados con la herencia española y católica, y por otro, los modernizadores progresistas que rechazaban la tradición (cristiana e indígena y el pasado colonial) y deseaban incorporar las ideas de la Ilustración francesa a la cultura latinoamericana. Éstos, veían en el progreso técnico y en los ideales europeos, la solución para modernizarse.[1]

A partir del comienzo de las presiones políticas y económicas de EE UU, la comunidad intelectual se volvió más crítica con este modelo cultural. Se empieza, así, a “mirar hacia adentro” para encontrar sus raíces culturales y su identidad. Esto conlleva un proceso de búsqueda identitaria (vigente hoy en día), que se convirtió en una obsesión para muchos cuyo objetivo era elaborar una identidad propia, una “cultura nacional”.

A inicios del siglo XX, la cultura empieza a ser utilizada con fines comerciales, partidarios y políticos.

A partir de la incorporación de la cultura como “derecho” en la Declaración Universal de los Derechos Humanos redactada por la ONU en 1948, la cultura se hace lugar en la institucionalidad pública. El Estado busca institucionalizar determinados contenidos artísticos y convertirse en el (re)constructor y manipulador del modelo social mediante el financiamiento de la creación artística por los organismos públicos responsables de la cultura. [2]

Esta intromisión del Estado en la cultura era vista como un peligro para la creatividad y la independencia artística. Por ello, en la década de los 80, empiezan a surgir organismos que se encargan de desarrollar las políticas culturales.

Si bien en un inicio, la cultura hispanoamericana ha sido considerada como base social para potenciar el desarrollo económico y social, la investigación y el desarrollo de la ciencia no han podido alcanzar el nivel deseado, llegando a registrarse elevados índices de analfabetismo y de atraso cultural general. Superar este problema es una de las metas más antiguas de estas sociedades. Aunque se han realizado avances, se está lejos de su erradicación.

Existen pues, en América Latina dos casos. Por un lado, Costa Rica, Uruguay, Argentina y Chile han expandido el alfabetismo al 90% de la población. Cuba, a su vez, ha podido llegar a erradicar el analfabetismo en su totalidad. Mientras que, por otro lado, Nicaragua, Guatemala y Honduras son los países que registran la mayor tasa de analfabetismo. [3]

A pesar de todo, en América Latina, el analfabetismo se redujo un 38% en los últimos cinco años.[4] En este sentido, se llevaron a cabo muchas reformas educativas centradas en la mejora de la calidad y la equidad educativa, sin embargo, estas reformas no han sido proyectos bien repensados.

Una de las prioridades de las reformas era consolidar la relación existente entre los contenidos educacionales y las tradiciones culturales latinoamericanas. En este marco, desde el reconocimiento de los derechos de las culturas nativas, la educación multilingüe ha ido adquiriendo una notable relevancia. Así, por ejemplo, existen, actualmente, 17 países en América Latina que han establecido unos programas de educación bilingüe.

La precariedad de las condiciones en América Latina hizo que muchos latinoamericanos abandonaran sus países para mejorar su calidad de vida. Se produce, de este modo, un intenso flujo migratorio, sobre todo hacia EE UU, pero también Canadá, varios países europeos y otras partes del mundo.

Las causas de la inmigración son tanto económicas como políticas. Así, en el caso de EE UU, por ejemplo, a partir del siglo XIX, se empieza a demandar mano de obra no cualificada, temporeros que trabajan en diversos sectores. Esto se extiende a épocas posteriores como la Primera Guerra Mundial, incluso hasta la Segunda Guerra Mundial, época en la que sube la demanda norteamericana de mano de obra barata.

Por otra parte, América Latina se convirtió, durante el siglo XIX y XX, en un lugar de asentamiento para muchos inmigrantes árabes (sirios, palestinos, libaneses, etc.) que emigraron por motivos políticos (servicio militar obligatorio y malos tratos), económicos (inmigrantes pobres y comerciantes) y culturales (falta de libertad de expresión). Se establecieron en los países latinoamericanos y participaron en varios ámbitos de esta sociedad de acogida.

Muchos de estos inmigrantes, aportaron el legado árabe a este continente, sin embargo, lo árabe en la cultura hispanoamericana data desde mucho antes, en concreto, desde la conquista española. Esto, se puede explicar por la coexistencia de árabes y españoles durante más de siete siglos, por lo que los colonizadores trajeron consigo las influencias de la cultura árabe (lengua, costumbres, cocina y arquitectura).

Hoy día, la imagen del mundo árabe tiene mucha presencia en la conciencia social latinoamericana gracias a los medios de comunicación. Así, por ejemplo, la cuestión de la primavera árabe tuvo mucho eco en América Latina gracias a la labor de intelectuales y periodistas.

La presencia de lo árabe también se refleja en la literatura hispanoamericana. En esta línea, hubo escritores latinoamericanos autóctonos que insertaron personajes orientales y aspectos que forman parte de la identidad de este colectivo (su mujer, su lengua, sus costumbres y su cultura). También hubo escritores de descendencia árabe que reflejaron a través de la prosa y la poesía su pertenencia a una doble identidad.[5]

Entre los principales escritores latinoamericanos que han reflejado el componente arábigo-musulmán en sus obras destaca José Martí, cuyas obras han sido objeto de diversas investigaciones tratando de reflejar la influencia árabe en la producción literaria de este autor. Otro escritor es Gabriel García Márquez que en su obra Crónica de una muerte anunciada le da el protagonismo a Santiago de Nasar, hijo de un inmigrante árabe. 

En relación con el ámbito literario contemporáneo, cabe señalar la gran influencia que tuvieron las corrientes literarias más importantes del siglo XIX en la configuración del panorama artístico latinoamericano. En este sentido, destaca la influencia que tuvieron los neoclásicos, los románticos y los modernistas. Éstos últimos, se distanciaron de los modelos foráneos prevalentes generando otros nuevos y exportándolos al resto del mundo.

A partir del siglo XIX se conoce un importante proceso de modernización, que tuvo repercusiones un tanto negativas sobre las costumbres y los valores de la sociedad latinoamericana. En consecuencia aparecieron diversos movimientos culturales que impulsaban una ideología nacional que rechazaba toda influencia exterior en su afán de unificar el continente en función de unos rasgos homogéneos como lo son la religión y la lengua. No obstante, a partir del siglo XX, asistimos a la aparición de una elite intelectual más preocupada por la modernización, el progreso y la transformación. Surgieron nuevos movimientos que abogaban por una identidad cultural basada en la heterogeneidad, la apertura, el mestizaje y la interculturalidad.

A modo de conclusión, cabe afirmar que si bien es cierto que hay diversos aspectos culturales que identifican al ser hispanoamericano, uno de los más importantes es el sincretismo de culturas muy variadas como son las culturas nativas de América -maya, mexicana, inca y otras culturas precolombinas-, las culturas europeas -la española y la portuguesa, además de la francesa y, en menor medida, la de Italia, Alemania, Inglaterra y Holanda- así como las culturas africanas –con impacto principalmente en el Caribe y Brasil-.

 


[1] Enrique Dussel, “Cultura, cultura latinoamericana y cultura nacional”, Mendoza, 25 de mayo de 1967.

[2] Matías Zurita Prat, “Los Estados de la Cultura: Estudio sobre la institucionalidad cultural pública de los países del SICSUR”, Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Guarenas: Estado Miranda, 2012.

[3] S.a., “El analfabetismo en América Latina”, Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina, febrero de 2013, en: <http://www.siteal.iipe.unesco.org/sites/default/files/siteal_datodestacado20130218.pdf>

[4] S.a., “Informe EPT 2015: analfabetismo disminuye lentamente en todo el mundo”, Universia Argentina, 14 de abril de 2015, en: <http://noticias.universia.com.ar/cultura/noticia/2015/04/14/1123159/informe-ept-2015-analfabetismo-disminuye-lentamente-mundo.html>

[5] Roberto Salomon, “La cultura árabe en la obra de José Martí”, José Mart, Noticias, Artículos,
2005, en: <http://josemarticuba.blogspot.com/2005/10/la-cultura-rabe-en-la-obra-de-jos-mart.html>