No vine a ser carne, de Gata Cattan

Portada de No vine a ser carne/ Aguilar.
Fragmento de la portada de No vine a ser carne. / Aguilar.

Publicado en la editorial Verso & cuento (Aguilar), el libro No vine a ser carne, de Gata Cattana, es un libro póstumo, con poemas y textos inéditos de Ana Isabel García Llorente o Ana Sforza.

No vine a ser carne, de Gata Cattan

Las ilustraciones de portada y del interior son de Loidimar Beltrán. En la solapa, nos recuerdan su fallecimiento el 2 de marzo de 2017. Gata Cattana era rapera, poeta, feminista y politóloga andaluza. Además, participaba en círculos culturales y recitales de Slam Poetry. Publicó diversos trabajos musicales, “Los siete contra Tebas”, en 2013; “Anclas” y el póstumo, “Banzai”. En 2016 se publicó la primera edición de su único poemario, “La escala de Mohs”.

Juancho Marqués precede con un prólogo llamado “Leerte, Gata”, donde dice “Leerte es lo más parecido a observar el agua clara en alta mar” y nos presenta el libro como la victoria contra el folio en blanco. 

Leerte, Gata, para mí ha sido un regalo. En la parte literal, porque así ha sido: el libro era un regalo de alguien de mi familia, concretamente la primera vez que alguien de mi familia me regala poesía. Por otra, cuando me he introducido en los textos de adolescencia y te he visto perder la fe, para recuperarla, buscar el amor y definirlo, gritar ¡ni una más!, seguir la fuerza de la costumbre en irrelevantes historias que trasmitimos de madres a hijas, como la forma de partir unos filetes. O cuando en tus textos inéditos, posteriores a 2010, he rozado el dolor, el olor del Quinto B, de cómo has buscado en el lenguaje las palabras que utilizas y el tiempo sigue pasando, entre sus minutos, efímero. Era tu forma de batallar contra la nada del folio en blanco.

APÁTRIDA

Pasamos la vida persiguiendo,

acumulando.

Pasamos la vida malvendiendo

nuestro tiempo.

Y el tiempo no es oro, es mentira,

es el único bonus que dan

a la salida, cuando caes desnudo

al mundo y todavía eres apátrida.

 

Gata Cattana murió de forma repentina a los 26 años. En su libro póstumo, “No vine a ser carne”, nos hace cómplices de sus pensamientos. Unos pensamientos que desnuda, en un entorno íntimo, donde habla desde su yo más cercano, a su traslado a Madrid. Toca temas feministas, se posiciona de forma política en “¿Quién da más?”  y filosofea en “Pluviofilosofía” con un remate pa’ chuparse los deos y si no me creen, diríjanse al último verso de la página 53. Gata Cattana se cuestiona, siente, observa, reflexiona y «deja versos errantes,/ manifestación de mí».

NO VOY A MENTIRTE

No voy a mentirte:

yo no soy de la calle,

yo vengo del campo,

canto por la sierra como mis ancestros.

Estoy sembrando una semilla

que ahora no ves,

se verá mañana,

cuando estemos todos muertos

y solo queden mis hijitos

devorándose a los vuestros,

y solo queden mis escritos

tatuaos por algún cuerpo.

En “Después del Bing Bang” manda mensajes a los poetas del mundo, «ha llegado la hora de erguirse/como un tsunami atronador», como si se trataran de mensajes en una botella que culmina de forma fulgurante. Tras la despedida, dos versos manuscritos, de su puño y letra, que en esta publicación se comparte con nosotros “La vida es tensar una cuerda hasta/ que al fin se rompe”. Este libro cayó entre mis manos, como cuando el tsunami cae sobre uno, te empapa y entonces Gata Cattana te invita: “el verso o la vida”. @mundiario

No vine a ser carne, de Gata Cattan
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